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19.11.10

La Cantina de Bernarda (Parte 4)

Parte 1
Parte 2
Parte 3

Los últimos años de los ochenta y los primeros de los noventa, fueron los de mayor popularidad para la cantina. Sanchez Tori, en cada visita que hacía a Buenos Aires, traía de visita a sus amigos artistas, muchos de los cuales al igual que Estela, seguían viniendo por su cuenta. El sitio se convirtió en parada obligada para la bohemia porteña y todos adoraban a Bernarda y Estela como a un mismo Dios, que revelaba su indómito brío en una, y al mismo tiempo su apacible hermosura en la otra.
Aunque los precios, como también los ingresos, se fueron multiplicando; el tano le tenía autorizada a Ramón cierta condescendencia para con los clientes de la primera hora. Esta holgura económica permitió que la cantina cumpliera en el barrio un rol social de cierta importancia. Las actividades, al ser realizadas de día, no contaron jamás con la presencia de Bernarda; pero a pesar de ello, la gente se sentía agradecida especialmente con ella porque percibían que, de algún modo, todo eso era posible gracias a su figura.
Todo esto fue cambiando con el correr de la década del noventa. Las políticas neoliberales, pero sobre todo la magnitud del cambio en el neocortex social, fueron generando un creciente desinterés por todo lo que ese espacio representaba. Una parte importante de la troupe que frecuentaba el lugar comenzó a ausentarse, lanzados a la búsqueda de los medios que aseguraran su subsistencia. La familia Mondragón que ya era rica, se volvió exageradamente rica; trasladando su morada a un palacete en Mónaco durante los seis mejores meses del año. Estela, a pesar de ser fuertemente hostigada para trasladarse con ellos, permaneció en Buenos Aires conviviendo con los criados, quienes de esta forma se convirtieron en guardianes que velaban por su comportamiento, aprontados para utilizar el discado directo internacional en cuanto se desviara de los cánones aceptables.
La niña de todos modos no les ocasionó mayores trastornos, pasando sus tardes leyendo y escribiendo, y por las noches asistiendo a la cantina con una actitud más distante de lo habitual. Bernarda en esta etapa comenzó un nuevo rampage de desquicio, tal vez inconcientemente buscando un equilibrio en el ambiente, tal vez concientemente intentando despertar a su amada del letargo en el que se encontraba. Lo concreto es que la mayoría de los presentes estábamos convencidos que Estelita sabía que se había escapado de su lugar en el mundo, y que inevitablemente habría de regresar allí. Y que entonces, esa marchites que proyectaba era fruto ni más ni menos del profundo entuerto con el que hacia sus adentros se debatía.
Una noche Bernarda se apareció por la residencia de Avenida Alvear. Fuera de sí, gritaba hacia la ventana de la señorita Mondragón que termine su sufrimiento, y que si era tan importante para ella que se fuera a chuparle la penca al burro con toda su familia de weones culiaos. Estela entre lágrimas solicitó al personal de seguridad que la retiraran de las inmediaciones y que por favor se ahorren el llamado a Mónaco. Alertados nosotros la noche siguiente llegamos todos temprano a la cantina para hacerle el aguante a Bernarda, que ya estaba desde primera hora de la tarde bebiendo en silencio. Intentamos que la noche transcurriera lo más rutinariamente posible, y Rubén llamó a Ricky Rovner, una especie de Johnny Tedesco más venido a menos que el propio Johnny Tedesco, para que viniera más temprano. Mas no pudimos conseguir que Bernarda se levantara de su silla, sólo bebía y lloraba, y volvía a beber. Esa noche se festejaba un cumpleaños, y pasada las diez había bastante gente que estaba ajena a la situación y se divertía de lo lindo, para tranquilidad de los dueños. Pero a eso de las doce y veinticinco, según quedaría asentado luego en los registros policiales, se apareció Estela, ostentando un atuendo que dejó inmediatamente sin aliento a la platea masculina. Entró y directamente se puso a bailar, un poco con los cumpleañeros, otro poco con nosotros, que inquietos intentábamos seguirle la corriente pero siempre atentos a la mesa de Bernarda, donde era muy fuerte comprobar que la silla que estaba vacía era la opuesta a la acostumbrada. Las alucinaciones de Estela, que estaba fuertemente dopada, provocaban sonoras carcajadas en los festejantes. Ricky alentado por la aparente algarabía, pidió más metros de cable y bajó a bailar en medio de la muchedumbre. Por algún motivo pensó que era una buena idea sacar a bailar a Estela, quien respondió la gentileza con un imponente baile sensual, con el que recorrió todo el cuerpo del señor Rovner y culminó con un apasionado beso en la boca y una evidente manoteada de bulto. De pronto fue como si una galerna azotara la totalidad de ese recodo de La Boca. Bernarda voltió varias mesas, recorriendo el espacio a pasos agigantados, los separó de un empujonazo y no escucho voz alguna, se perdió en el pasillo del fondo que daba al depósito y volvió con una botella en la mano como arma, la cual partió en la cabeza del pobre Ricky que cayó desplomado en el suelo. Eran inútiles los esfuerzos de las cinco personas que intentaban contenerla, con flexibilidad se les escapara como manteca a los que la agarraban por detrás y con una fuerza diabólica desplazaba a los que se le ponían por delate. Con la botella partida tenía la firme intención de terminar con su inesperada víctima, pero Estela ya había encontrado la faca propiedad de su padre, que había empezado a llevar consigo a partir de algún robo y en un confuso trenzamiento la abrió entera la yugular a aquel demonio chileno. La gente salía horrorizada a los gritos pidiendo ayuda, pero la ambulancia demoró una eternidad y la experiencia en primeros auxilios de los presentes era paupérrima. Junto con la ambulancia llegó la policía que encontró a Estela hecha un bollo en el suelo junto a su gran amor. Así se retiraron la última vez que pisaron el suelo de esta cantina, una en camilla, la otra del brazo de un cabo primero.
Bernarda falleció camino al hospital. La familia Mondragón retorno a la Argentina en el primer vuelo luego de ser anoticiados y, en breve, designaron al mejor abogado disponible para el caso de su hija que se resolvió en tiempo record. Estela pasó dos meses en el Pirovano dos meses de internación durante los cuales no supimos nada de ella. Luego de algunos incentivos monetarios a determinados funcionarios, fue trasladada a una clínica privada donde al poco tiempo le permitieron salidas a su casa durante los fines de semana. En ese tiempo, Estela estaba más de aquel lado que de este, recordando incesantemente a Bernarda, reviviendo cada instante que había pasado a su lado. Recordó todas las veces que habían conversado sobre el poético suicido de Lupe Vélez, acostada en una cama rodeada de flores, pero que no había salido del todo bien porque se descompuso y murió de un golpe al resbalarse con su propio vómito camino al baño. Pero Estela tenía la ventaja de conocer también la vida y muerte de la Pizarnik, y sabía que la dosis correcta para lograr su cometido eran cincuenta pastillas de Seconal, ofreciéndole ese último regalo de reunificación y perdón a su alma complementaria.
Los restos de Bernarda descansaban en una fosa común, pero cediendo tardíamente a las voluntades de su hija, consiguieron darles sepultura juntas en el panteón familiar. Allí igualmente van sólo los Mondragón, porque todo el mundo sabe que si quiere recordar a Bernarda y Estela, debe concurrir a Suarez y Necochea y dejarse hipnotizar por el aire festivo, y esa mesa con dos sillas vacías que ocupa el centro de la escena.

F I N

17.11.10

Más vale malo conocido que bueno por conocer


"Por 18
minutos
el pasado 10 de Abril, 15% del tráfico mundial de internet fue
ruteado a través de servidores en China. Esto incluye tráfico de los dominios
Top Level .gov y .mil"

"Internet
a pesar de de haber sido creada durante la guerra fría, se basa en la confianza.
La confianza de que todos los nodos conectados a Internet son iguales, y cuando uno intenta conectarse con cierto servidor,
la conexión se realizará a través de la ruta más rápida. Pero qué pasaría si
alguien dijiese: "Yo soy la ruta más rápida, en todos los casos"? Lo
que ocurriría es que todo el tráfico de internet pasaría por
ese punto. Eso es, más o menos, lo que hizo la empresa estatal
Telecom China."

Los datos supuestamente atravesaron los servidores chinos y llegaron a
destino intactos, pero existe la sospecha de que China podría haber capturado
los datos y tenerlos almacenados para un posterior análisis. Los expertos dicen
que ésto se podría haber hecho más sigilosamente, lo que induce a pensar que tal
vez sólo lo hicieron para ver que repercusión tenía su accionar. Y evidentemente
la repercusión, al menos en los grandes medios de comunicación fue virtualmente
nula. Aparentemente no se le dio la importancia debida, dado el (alto?) nivel de
tecnicismo que requeriría la redacción de la noticia. Algunos blogs de
cyberseguridad lo expusieron en Abril mismo, pero recién comenzó a recibir
más atención a partir del reporte anual que emite hoy la "U.S.-China
Economic and Security Review Commission
", que hace hincapié en "la
naturaleza crecientemente sofisticada de la actividad informática maliciosa
asociada con China".

"Este tipo de misruteos ocurre accidentalmente algunas veces al año. Lo que
separa este incidente de los demás es que Telecom China se las haya arreglado
para absorber esta enorme masa de datos (medida en Therabytes), y luego
enviarlos a destino sin que nadie note una interrupción en el servicio.
Generalmente el error provoca que colapse el servidor en cuestión, de modo que
todo vuelve a la normalidad en segundos" dice Dmitri Alperovich de McAfee, que
remata con esta frase brillante: "I’m not sure there was anyone else in the
world who could have taken on that much traffic without breaking a
sweat"
.



¿Y qué opina la popular al respecto? Como siempre hay fuego cruzado entre los conspiranoicos y casualidistas. Los casualidistas en primer lugar creen que se trató de un error involuntario, un programador chino con dedos gordos. Pero además, afirman que toda la información importante (passwords, números de tarjetas de crédito, información confidencial) viaja encriptada. Entonces los conspiranoicos responden que lamentablemente SSL funciona con una clave privada y otra pública que es certificada por una Autoridad Certificadora. Son alrededor de 50, mayormente grandes compañias multinacionales como Microsoft, Apple, Google, Verisign, y... quién más?


Adivinaron: China.


Pero bueno, ¿acaso no es eso lo que seguramente ha estado haciendo el gobierno de USA, todo el tiempo, desde hace años? ¿Alguien piensa que alguna de esas grandes compañias, por más privadas que sean, no está intervenida por la NSA?

Y aquí es donde hace su aparición el título de este post. Es que, nosotros como ciudadanos minúsculos de esta aldea global, vivimos nuestra vida responsablemente, trabajando y consumiendo, y jamás en la vida se nos pasaría por la cabeza ser una molestia para el gobierno de los Estados Unidos. De modo que no hay problema, ellos son el imperio, tienen todo el poder, pero no tienen porque usarlo en nuestra contra, nosotros somos sus súbditos, somos felices así.


Pero en el horizonte aparece un nuevo líder hegemónico mundial, con una historia milenaria que nos es ajena. En la que aparentemente nunca se les dio por conquistar territorios de ultramar. Pero, ¿quién sabe si no existe un último escrito secreto de Mao Tse-Tung en el que promulgaba violar todos los niños rubios a la temprana edad de 11 años?


Parece que los chinos, si no quieren un traspaso de poderes violento y traumático, van a tener que ir avanzando de a poquito, demostrando que buena gente que son.



Addendum - Otros flancos a tener en cuenta



La producción y acaparación de Tierras Raras.

La producción y acaparación de oro.

Los negocios inmobiliarios sobre la costa de África oriental.

El interés sobre Kazakhstan, primer productor mundial de Torta amarilla.





4.11.10

En su mayoría de origen peruano (Parte I)

El portazo metálico de la Renault Fuego resonó en todo el pasaje del Obrero Núñez. Eran las 4:45 de la madrugada y el aire se había puesto fresco y liviano, anunciando la eminente salida del sol. A Mario le parecía que esta era la época del año que menos lo hacía odiar este trabajo y sus horarios. Prendió su primer cigarrillo calculando las tres o cuatro cuadras que tenía hasta el sitio indicado. La distancia no obedecía a otra cosa más que a la precaución: si se armaba lío después podían volar piedras y terminaba pagando los platos rotos la pobre coupecita. Las primeras cuadras lo encontraron contento, con pasos largos; de reglamentario traje gris no sentía ni frío ni calor. Pero llegando a la esquina de la avenida Corrientes y Acuña de Figueroa ya le empezó a cambiar el humor: divisó primero el vallado metálico aprontado contra una pared y después a la macana de Galimberti que se bamboleaba toda por el paso rápido de su propietario, quién le salía al cruce:

- ¡Mario! Acá estás, apuremos que esto en 2 horas va a ser un infierno.

Peón de rey. Dos casilleros adelante. Clásica jugada de arranque. Allí fue Mario, ya está enfrente de la imponente puerta de madera dando dos (si claro, dos) golpes secos. Clásica también es la respuesta: no pasa nada, nadie responde, se labran las actas correspondientes y se llama a la fuerza policial para que fuerce la entrada. Pero esa mañana de Octubre algo imprevisto ocurrió. Peón de torre, un casillero adelante, ponele. Se abrió la puerta y atendió una señora embarazada, la cara era de miedo, pero al mismo tiempo parecía estar pidiendo perdón. La sorpresa le impidió sentir como una mano lo tomaba a la altura del cinturón y lo jalaba hacia adentro. En la oscuridad del interior le costaba ver, apenas pudo identificar unos pies con ojotas vedes. Sintió el caño del .38 en el abdomen y se dio cuenta de que quien lo sostenía tenía una contextura pequeña.

- Mirá hijo de puta, me importa una mierda lo que hagan con los demás, mi vieja y yo nos vamos a quedar en el baño del tercer piso. No te cuesta nada dejarnos, ella esta embarazada, somos dos. Portate bien porque te juro que te pongo. Chau, tomatelá puto de mierda.

Apenas lo empujaron hacia afuera sus compañeros lo pusieron a resguardo. Los ratis estaban como locos, querían entrar ya y hacer mierda todo. Pensaban que esto era una jugada de todos los que estaban adentro y sabían que si se habían atrevido a tanto la cosa se iba a poner brava en serio. Para colmo si llegaba a venir algún móvil televisivo ya no se iba a poder laburar. Realmente no tuvo tiempo de pensar lo sucedido, reaccionó recién cuando ya lo tenía al comisario a unos diez metros y estaba por iniciar el operativo.

- ¡Galimberti! – le gritó - …
- Eu
- … No nada, dejá.

26.10.10

Incompletitud de mercados en la industria pornográfica

En mis ocasionales incursiones en el submundo de la pornografía (con fines puramente académicos, por supuesto) he notado una curiosidad en la estructura utilizada para nomenclar los productos. Dentro de lo que es pornografía heterosexual para hombre (la mayor parte) se suele utilizar en los títulos adjetivos varios respecto del busto y trasero de la chica en cuestión, pero a la hora de elegir sustantivos se recurre a “teen” o “babe” para las menores o; “MILF” (Mother I’d Like to Fuck) o “cougar” (una especie de gato salvaje americano) para las mayores de 30. Parece haber un vacio de oferta en el rango etario de 20-30 años. Pero al observar con mayor detenimiento uno encuentra que existe esa mano de obra, y que por algún tipo de determinación externa, se decide llamar a toda veinteañera que se mantiene en buen estado “teen” y las que ya están un poco baqueteadas pasan directamente a la categoría “MILF”. Uno se podría preguntar acerca del porque de semejante actitud, sobre todo teniendo en cuenta que esa parece ser la edad de preferencia por la mayoría de los hombres para sus encuentros sexuales.
Mi hipótesis es que a raíz de la liberación sexual que se viene dando en las últimas décadas, la industria debió polarizar sus productos para subsistir. Ofrecer lo que todavía no es tan sencillo de obtener, de allí la aparición de videos con embarazadas, mutiladas y la inclusión de elementos como juguetes sexuales insalubremente enormes o vomito (para los que no sepan de que hablo pueden googlear bajo su propio riesgo “2 girls 1 cup”). El sexo tradicional de un hombre con una mujer, por mas bella que esta sea, y por mas logrado que este, esta prácticamente extinto.
Un caso paradigmático de la web 2.0 es el sito de intercambio de videos caseros “Poringa” cuyo slogan pasa frecuentemente desapercibido: “Placer Colectivo”. Puedo imaginarme a un alto ejecutivo de la “Adult Cobra Entertainment Services” con estado de resultado lleno de números rojos, gritando desaforadamente “Could somebody stop those fucking commies?!”.

27.9.10

Equinoccio Vernal

"Miles de adolescentes celebraron el Día de la Primavera y el del Estudiante
en los principales parques públicos de la Ciudad de Buenos Aires, en una jornada
que empezó a media mañana y se extendió con suma tranquilidad hasta las últimas
horas de la tarde. Los jóvenes, además, tuvieron la suerte de contar con un
clima ideal, a pleno sol. "


"Desde hora temprana los
chicos colmaron el espacio verde, aunque bajo la vigilancia de policías y
guardias urbanos. "


""casi mil personas" del gobierno
comunal estuvieron afectados al operativo de esta primavera, en los distintos
paseos."


"La venta de alcohol, prohibida a menores de
edad, era fiscalizada por 16 equipos de la Dirección General de Fiscalización y
Control porteña, en tanto que la de Higiene y Seguridad controló que los
alimentos que se comercialicen estén en buen estado."


Hay dos clases de personas en este mundo: los conspiranoicos y los casualidistas. Para los primeros las cosas ocurren por un motivo. Para los segundos ocurren porque sí.
Escribo una semana después en un intento de no ser catalogado dentro del primer grupo. O al menos dentro de la peor parte de ese grupo.

Las frases que encabezan este post obviamente no se corresponden con este 21 de Septiembre, porque no solamente hubo exageración mediática (4 horas hablando de una chica con coma alcohólico, ¿porque no preguntan en el conurbano cuantos comas alcohólicos hay por fin de semana, independientemente de la estación?); sino también hubo zona liberada, y chan chan chan

subejecución en el Operativo Primavera.

Uso esa palabra porque es la que los tiene locos a esos muchachos. Bueno esa y esta otra: escuchas.

Lo concreto es que después de semanas de estudiantes en lucha, buscando su camino hacia un futuro mejor, llega la primavera y de repente todos los jóvenes son delicuentes, drogadictos, violentos, alcohólicos, emosexuales y ateos. Y del estado de las escuelas no se habla más.

16.9.10

La cantina de Bernarda (Parte 3)

Parte 1
Parte 2

Los meses siguientes fueron una especie de “edad de oro” en la cantina. La disposición de las mesas se cambió de modo que quedaba una casi en posición escénica, la cual obviamente se reservaba para Bernarda y Estela. Los días que llegaban temprano se sentaban a charlar y a beber, ella whisky y ella soda, acompañado por algún entremés que proveía Ramón el camarero polifuncional de la cantina. La gente que iba llegando formaba una especie de desfile en el que los dueños de la cantina, Ramón, Rubén y el resto de la tropa eran saludados con un gesto de cabeza y se terminaba en la mesa de ellas saludando con un besito a cada una. Nunca terminó de quedar claro si las constantes interrupciones que esta costumbre generaba les provocaban cariño o irritación. Probablemente una mezcla de ambas. Durante el transcurso de la noche el volumen de voz de Bernarda se iba elevando, al igual que la frecuencia de sus características carcajadas. Una vez que empezaba la música, Bernarda elegía los temas claves para lanzarse a la pista, Estela invariablemente se quedaba en su silla observando mientras terminaba el tercer vaso de soda y pedía el primero y único de gin tonic.
La relación entre Ramón y Rubén da para escribir varios libros aunque todavía no se si de filosofía, de física o de lógica. Uno podría jurar que eran una demostración de la existencia de universos paralelos por medio del ejemplo anómalo. O sea, ellos estaban en el mismo plano, en la misma cantina, Rubén y Ramón, uno camarero polifuncional, el otro encargado, uno flaco, otro gordo, uno con importante cabellera canosa, otro con sólo unos pocos pelos pero bien negros. Disfrutaban enormemente filosofar en la puerta mientras fumaban, tenían un trato como de hermanos, pero en cuanto se separaban se ponían a hablar mierda del otro. Rubén en su intimidad se creía superior a Ramón y cuando imprevistamente se acababa el stock de cerveza lo mandaba volando a comprar algunas al quiosco sacando el dinero de su bolsillo. Ramón en su intimidad se creía superior a Rubén y cuando llegaba gente nueva y no había mesa para sentar lo mandaba a traer las del fondo indicándole exactamente donde deseaba que instale la nueva localidad.
Algunas noches Ellas no llegaban hasta después de las doce de la noche pero sin embargo estaban un poco allí, pues su mesa no era ocupada por nadie y todos conocemos la importancia que puede adquirir un espacio vacío. Lo mismo una vez que viajaron juntas al NOA y la cantina careció de su presencia por algunas semanas. Pero en esa ocasión no fue como antes que la gente comenzaba a desaparecer. Todos sabíamos su paradero mas no su fecha de retorno y cada noche había como una adrenalina ante la expectativa de su regreso triunfal. Porque Bernarda y Estela habían conformado una institución. Una especie de Bi-Monarquía si se me permite la animalada. Otro aspecto relevante es que antes de conocer a Estela, Bernarda era una persona completamente impredecible por lo que cada vez que desaparecía uno no podía saber si algún día regresaría. Pero ahora sabíamos que el poder atemperante que ostentaba Estela nos las traería de vuelta sanas y salvas como efectivamente ocurrió. De todos modos no volvieron a viajar juntas, según me enteré más tarde Estela había tenido serios problemas con su familia al regresar.
Si bien es cierto que Bernarda estaba más tranquila, no había abandonado del todo sus viejas y atractivas costumbres. Una noche a un borracho infeliz se le vino a ocurrir recordar jocosamente el apodo de “Telita”, el cual no se había vuelto a mencionar desde aquella otra noche mágica. Instantáneamente se produjo un silencio de ultratumba. Nadie se movía, sólo Bernarda que tenía una mirada seca y caminaba lentamente hacía el agraviador. Estela rogaba hacia sus adentros que simplemente lo dejara pasar. Cuando lo tuvo cara a cara rejuntó la mejor colección de esputos conocida por el hombre, ayudada por su tabaquismo crónico y el hábito de no cepillarse los dientes, y se lo plasmó en la cara en un inolvidable gargajo. Hubo cinco segundos de conmoción silenciosa. En cuanto el borrachín atinó a abrir la boca para lanzar la primer puteada, Bernarda lo barrió de una patada certera, se le montó encima y comenzó a golpear su cabeza contra la silla más cercana, hasta que por fin algunos valientes lograron separarlos. Oscarcito, recién aquel día me enteré su nombre, perdió un diente en el episodio pero sin embargo no dejó de asistir a la cantina. Eso sí, siempre sentándose en la mesa más lejana a la principal, allá en el rinconcito.

28.8.10

Negro Boludo

Hernán es mi mejor amigo desde primer grado de la primaria. Fuimos al club juntos y de vacaciones también. Durante mucho tiempo nos veíamos todos los días, pasando nuestras actividades del boludeo crónico al comentario filosófico-deportivo de la vida incesantemente. Como suele suceder, al asistir a secundarios distintos, comenzamos a vernos menos. Después cada uno tuvo sus novias que reclamaban, con derecho, su cuota horaria; con la particularidad de que no solían llevarse bien entre ellas. Aún así, la amistad permaneció intacta. Esa sensación de entendernos el pensamiento de reojo, de complementarse siempre, jugar la pared corta, o armar espontáneamente la escena del policía bueno y el policía malo, no desapareció. Ni siquiera después de pasar meses sin vernos.

Para cuando cumplió veinte años, Hernán llevaba dos de búsqueda laboral sin éxito, no tenía asistencia económico-familiar para la buena vagancia y para colmo aquella novia lo había abandonado. Un día me llamó por teléfono y me avisó que se iba a vivir a Sudáfrica. A partir de ahí fue siempre él el que llamaba porque para mí era más caro y él siempre andaba cambiando de número. Pero lo cierto es que no le fue nada mal, y si bien yo sabía que extrañaba su tierra, el buen pasar eliminaba cualquier intención de retorno. La primera vez que lo llamé yo a él fue en Enero de este año. Cualquiera diría que era una llamada interesada y estaría en lo cierto; pero entre nosotros nunca hubo ese tipo de consideraciones. Después de tres timbrazos escuché su voz:

- Boludo, el mundial empieza en cinco meses, ¿recién ahora se te ocurre llamarme?

No, claro que no se me ocurría recién en ese momento, hacía como un año que venía sacando cuentas. Yo quería llevar a la patrona, porque además sabía que la holandesa que se había levantado allá era de lo más copada. Pero no hubo caso, si quería ir a por lo menos un partido ya no alcanzaba para dos pasajes. Por bastante tiempo tuve casi descartada la idea, pero más se acercaba el mundial, más me subía la fiebre. Finalmente, luego de una charla de dos horas el amor de mi vida me convenció de que lo hiciera, 100% de apoyo, y yo sabía que en algún momento se la iba a cobrar.

Llegué quince días antes de la fecha inaugural, como no pagaba alojamiento, no resultaba mucho más caro evitar el quilombo de vuelos de último momento. Y además teníamos que ponernos a tiro luego de siete años de amistad a la distancia. Apenas bajé del avión me esperaba con una noticia sorpresa: había encontrado una escuelita de teatro en los suburbios de Johannesburgo donde unos estudiantes daban una obra basada en los poemas de Victoria Ocampo, autora que él sabía había despertado mi pasión literaria. La coincidencia era realmente asombrosa, que unos pibitos de dieciséis años a ocho mil kilómetros se pusieran a laburar con eso me hacía repensar si la cultura general argentina era tan buena comparada internacionalmente como yo creía. Después de dejar los bolsos en su casa y pegarme una ducha emprendimos el viaje hacia el lugar. Al llegar sacamos los boletos, fumamos dos cigarrillos como en los viejos tiempos y entramos a la sala que ya estaba a oscuras. Los chicos como era de esperar actuaban pésimo, mezcla de rito pagano y acto de escuela, y como también era de esperar no entendía un comino de lo que decían, pero me la banque como un duque. Pero ya transcurridos quince minutos de obra no me quedó duda de que lo que estaba viendo era “Los Traidores” de Silvina Ocampo, a quién aborrezco profundamente. Como sabía que a Hernán le daba lo mismo cualquier cosa y probablemente estaba pensando en que íbamos a comer a la salida, no dude en darle la orden de retirada en ese mismo momento. Así, después de salir a hurtadillas, nos encontramos fuera del lugar. No me molesté en explicarle a mi amigo que diferencia enorme hace un nombre de pila, como calculo que usted no se molestaría en explicarle a un checoslovaco que diferencia enorme hay entre un chileno y un argentino.

Caminamos dos cuadras hasta una parada de taxis, el primero de ellos tenía una bolsa de plástico de color atada a la puerta del acompañante, la cual me pareció como una especie de señal. Agarré a Hernán del brazo y le dije:

- Mejor tomemos otro

- Pero no seas pelotudo, ¿Qué te pensás? ¿Qué seguís en Argentina? – me respondió, obviamente interpretando mi preocupación.

La verdad es que a mí el país no me parecía para nada seguro. Pero él me aseguraba que era sólo en pinta. “En cambio en Argentina te parece que estás en el mejor lugar hasta que te ponen”. El auto era una especie de Volkswagen Senda y estuvimos un rato yendo por una autopista. Hernán hablaba conmigo y cada tanto cruzaba algunas palabras con el chofer y me guiñaba el ojo como diciéndome: “¿viste cagón?”. De esa conversación nuevamente yo no entendía nada, pero de a poco sentí como iba subiendo en volumen y en tensión, además Hernán ya no retornaba a nuestra conversación inconclusa que probablemente era de minas. Llegado cierto punto evidentemente reconoció que no podía seguir negando la situación y me miró con cara entre sorprendida y adrenalínica diciéndome: “Este negro de mierda se piensa que nos va a afanar a nosotros”. En el mismo momento el conductor-ladrón tomo un arma de la guantera y se enfiló para una bajada que evidentemente no era la nuestra. Antes de darle tiempo para apuntarnos comenzamos a forcejear. Mayormente yo sostenía el brazo en el que llevaba el arma y Hernán lo golpeaba lo más duro que podía dada la incómoda posición. Nunca nos dimos cuenta que íbamos tan rápido, sólo cuando pude zafar la pistola de la mano pude mirar para afuera y alcancé a gritar:

- ¡Pará que nos matamos!

27.6.10

Inside Conversations

- ¡Iván! Qué suerte que viniste. Estamos teniendo problemas con el servidor desde la mañana.
- Sí, ya sé. Soy yo que estoy haciendo una prueba. Hay que tener el nuevo ambiente listo para el lunes.
- Jajajaja, estás jodiendo. Con todo lo que tienen que hacer va a ser imposible.
- No te creas, vengo de una reunión en la que se acordó contar con todo el apoyo del Directorio. Además hay nuevos socios, gente de poder.
- Me llegó el rumor de Duhalde. ¿Puede ser?
- Sí, estuve hablando con él. Es un tipo interesantísimo.
- ¡Dejate de joder! ¿Qué te contó? ¿de cuando era bañero en Villa Gesell?
- Bueno eso es verdad. Pero también trabajó de chofer para unos tipos pesados en las últimas de Frondizi. Parece que en Misiones había un zurdaje bastante bravo. En una manifestación muere herido de bala un tipo de esos pan de Dios, que siempre le da una mano a todo el mundo. El quilombo que se armó fue enorme. Él dice que fueron sus propios compañeros los que lo mataron, por la bala que encontraron, anda saber. El asunto es que me cuenta que lo hacen manejar una ambulancia hasta la morgue, él sin saber nada de todo esto, con dos milicos disfrazados de camilleros. Levantan el muerto y se vienen derechito para Buenos Aires, desaparecen el cuerpo, mientras los otros en el velorio esperando el cajón para armar otra manifestación.
- Pero… Eso es una locura.
- Es una enciclopedia de anécdotas. Pegada a esa, se me acordó de otra. ¿Vos sabés quien fue Federico Vattuone?
- No.
- Mirá, si lo googleas te sale que era un cana, sucesor de Vucetich en todo lo que es CSI. Pero que en la historia interna lo consideran un garca. Parece que una vuelta estaba muy complicado un oficial amigo de él, que le había pegado un tiro a un pibito. La defensa de este oficial era que un bulldog lo había agarrado al pibito y lo estaba destrozando. Cuando le quiere meter un balazo al perro, le yerra y se la da al chico.
- Puuu…
- Vattuone apoyó la versión de la defensa y lo largaron. Pero claro, a partir de ahí cada vez que había un gatillo fácil, traían a cualquier bicho muerto de hambre para que mordisquee un rato el fiambre. Y después le mandaban cartas para que los banque. Obviamente nunca se prestó para este tipo de cosas y un poco le hicieron la cruz.
- Iván… Es terrible, todas estas cosas que me contás.
- No es terrible boludo. ¿A mi sabés que me hace acordar? Cuando le mandaban cartitas a Soldán.
- ¿Qué cartitas?
- Es un mito urbano re conocido. En los ´80 había una publicidad con Silvio Soldán que decía que la Quinela y Soldán “son tu puente para la fortuna”. Y como todos los cabuleros son rapidísimos para armar fantasía, se corrió la bola que si le dejabas una nota a Silvio tirada debajo de un puente, ganabas. Mucha gente incluso ponía su dirección, y si bien, no se sabe de ninguno que haya ganado con éste método, se dice que a algunos los fueron a visitar Silvio y Silvia, que se quedaron a cenar y todo. Una especie de reyes magos tercermundistas.
- Vos me estás forreando. Dale que tengo que trabajar…
- Pero si es así. Este tipo de historias parecen increíbles pero son reales. Hay una distinción entre verosímil y verdadero. ¿Nunca escuchaste sobre Pedro Armani?
- ¿Qué es? ¿El hijo no reconocido de Giorgio?
- Lo llaman “La pesadilla del Call TV”. El tipo es abogado pero sabe de todo: Matemática, Física, Electrónica, Informática, Filosofía.
- ¿y?
- Y resulta que el tipo aparece en todos los Call TV y los gana todos.
- Pero, ¿está arreglado?
- ¡No! Tiene estudiado el programa que hace la selección automática de llamados y de alguna manera saca líneas con numeración que tengan más chances de salir. Tiene decenas de líneas tomadas. Las pone a nombre de parientes y amigos. Y de todos lados del país. Y los juegos, los saca siempre. Se conoce todos los trucos, como cuando en el fondo aparecen unas rayitas y son números romanos que tenés que tomar en cuenta para la suma. Algunos cometieron la boludez de cortarle cuando se dan cuenta que es él, y como es abogado les termina sacando más guita por los juicios que por los juegos. En lo que va del año estiman que lleva ganado unos $250.000
- Un fenómeno.
- Si, un par de veces se ha equivocado. Y los hijos de puta después se pasan todo el programa gastándolo. La conductora dice “Para vos, que en el juego anterior le erraste por uno, va este baile”. Y la conductora se pone a mover el culo. Obviamente la mina todo lo que dice se lo cantan de dirección. Y cuando salta un celular de Armani, se avisa a toda la producción para que estén atentos.
- Al final vos también tenías tus historias guardadas, como Duhalde. Che, ¿es verdad que el tipo es como el zar de la droga en Gran Buenos Aires?

¡PUM!

26.5.10

Confusiones de unas mentes peligrosas (Bicentenary edition)

Fin de semana del bicentenario:

El domingo por la tarde, mientras me proveía de algunos víveres necesarios en Jumbo, se me acerca una simpática viejecita y me dice:

- ¡Ay! muchacho, no sé, estoy perdida. Vos sos de acá? Sos Dumbo?


En el DAH! (que no es una onomatopeya homeriana, sino el Desfile Artístico Histórico), había gente esperando desde las 16 hs aferrados a una valla. Poco a poco el espacio central de la 9 de Julio se fue desalojando, pero algunas personas se hacían los distraidos, y los policías utilizaban métodos más bien suaves para incentivarlos a abandonar el lugar (después de todo es la fiesta patria de un gobierno NAC&POP). Como ya venían los camiones y la gente no se iba, decidieron poner una segunda valla, arrinconando a esa gente entre valla y valla, y dejando a los que estaban desde las 16 unos cinco metros mas atrás.

Las protestas no se hicieron esperar. Al principio me sentí casi orgulloso de la fina reacción de mis compatriotas. Gritaban (y con mucho derecho): ¡Que se sienten!
Pero la dinámica de las masas es muy particular, se generan resonancias y reacciones en cadena, que van amplificando la amplitud de onda de la respuesta original. ¡Que los saquen! Comenzaban a gritar ya unos cuantos, mientras comenzaban los primeros insultos cruzados. De algún lugar del fondo me cayó el remate: ¡Que los maten!


Uno de los señores que personificaba a un taxista en el cuadro del tango, estaba tan metido en su papel que hasta venía hablando por celular mientras manejaba, en un claro guiño de ojo de los guionistas, insertando una crítica social respecto de nuestra mala conducta al conducir.


Cuando pasaron los anarquistas gritando sus consignas, la euforia del público era tal, que ya poco importaba el contenido histórico del desfile. Mientras ellos que eran sólo 30 gritaban: ¡ANARQUÍA! ¡ANARQUÍA!
Nosotros que eramos 2 millones gritabamos: ¡ARGENTINA! ¡ARGENTINA!
Locos de contentos, y José Ingenieros se revolcaba en su tumba.


Me pareció que a Luiz Inácio se le escapó una sonrisita socarrona al ver pasar el Siam Di Tella, que encima parece que te lo entregaban de fábrica con la puerta abollada, pero debo estar confundido.

30.4.10

Una reflexión políticamente incorrecta acerca de las desgracias ajenas

Gracias a la fascinación morbosa que me genera el sector policiales, tanto de los informativos como de los periódicos, y lamentablemente también a casos puntuales têt à têt; he llegado a la conclusión de que los familiares de las víctimas de homicidio en ocasión de robo, la mayor de las veces aseguran que pagarían gustosos (incluso el doble de la suma en cuestión) con tal de tener a su ser querido nuevamente del lado de los vivos. Nótese que me refiero a la no despreciable cantidad de hechos en los que el delincuente escapa sin haberse hecho del botín (no vale sacrificar dinero sobre el cual, de todos modos, ya no se tiene disponibilidad). Además estoy suponiendo que las declaraciones en ningún caso son hipócritas, sino que responden a un sentimiento genuino (que por lo general es que la vida no tiene precio).
Ahora bien, es obvio que regresar a un muerto a su estado anterior escapa las posibilidades de la tecnología actual. Nos debemos situar un instante antes, en el que una especie de rematador walrasiano omnipresente, le informa al agente que un ser querido está por perder la vida, y entonces negocia la suma con la cual puede evitarlo. Si sumaramos las sumas de todos los casos sumariados que se dan en el país estoy seguro que llegaríamos a un resultado sorprendente. Lamentablemente Google no brinda tanta información acerca de estos guarismos como la que brinda acerca de las palabras panavocálicas. Que va ser, es una deuda pendiente que tienen.
Como el antedicho rematador tampoco existe en las condiciones actuales, nos debemos situar otro instante antes, pero al hacerlo, perdemos a nuestro sujeto. Ya no sabemos con certeza quienes serán las víctimas. Lo óptimo sería entonces abonar un seguro cuya prima sea la suma en cuestión multiplicada por la probabilidad de ser víctima fatal en un robo. Si lo abonara toda la población se llegaría (en promedio) al mismo resultado sorprendente. Estamos hablando en la mayoría de los casos de una prima de alredor de $20, a cambio de la famosa tranquilidad perdida de que salís a la calle y no sabes si te matan. Claro que continuarían ocurriendo robos comunes, pero esta claro que la tranquilidad con la que uno lo afronta no es la misma si se tiene la seguridad de que no perderá la vida.
Llegado este punto, debemos discutir a donde va a parar el dinero. Es claro que no puede ser a las manos del delincuente, ya que se estaría incentivando esa actividad ilegal en contra de la actividad productiva. Nuevamente tenemos que ir un período hacia atrás, y utilizar el dinero en todos los medios necesarios para evitar la aparición del ladrón-homicida. Esta fuera de los alcance de este post la discusión acerca de si esto se debe hacer “a la Patti” (con mayor fuerza policial y judical) o “a la progre” (con educación). Sólo adelanto que banco la segunda opción sabiendo que lo que va dentro del paréntesis es mucho y muy complejo.
A todo esto, me estan avisando de producción que tal instrumento ya existe hace batante rato. Se llama impuestos. Puta que te parió, veniamos bien y la cagaron… Todo esta perorata para llegar a la conclusión tan poco interesante de que cuando quieren subir los impuestos y la gente dice que no quiere pagarlos, estan siendo contradictorios; a no ser que perciban que los fondos no van a ser correctamente aplicados. Fiasco de blogger que resulté ser…

29.3.10

Amarillo Voodo Band

La noticia colmó los titulares de la prensa sensacionalista exactamente durante una semana. La Amarillo Voodo Band se había juntado para hacer un último toque, y de la forma menos pensada.
El conjunto había gozado de cierta popularidad a fines de los años ´80. En sus comienzos tocaban hard rock, pero la incorporación de elementos del rock liviano, funk y hasta de la balada, les brindó el perfil justo para convertirse en estandartes del gusto musical de aquel entonces. Tyrone, su carismático líder, cautivaba a las adolescentes con una peculiar voz nasal que, a pesar de lo que él pensaba, no era una buena imitación de Ennio Morricone. Austin, virtuosísimo violero, completa la cara más conocida y recordada del grupo.
El segundo corte difusión, “Swallow it”, perteneciente a su segundo disco venía generando un revuelo inusitado. La grabación del video clip se realizó el 2 de agosto de 1992 en el sótano de un local de la Alfred Palace Street, y consistía de varias tomas en las que una prostituta le practicaba sexo oral a cada miembro de la banda mientras tocaban sus instrumentos. Alrededor de las 14:00 hs ingresó en el recinto Joshua, asistente de Mr. Geffen, anunciando que el recital de esa noche estaba cancelado por haber sido censurados en todo el estado. Obviamente ya estaba organizado un recital alternativo, a unos 300 kilómetros de distancia, donde los aguardaba una multitud de entre 10 y 15 mil personas deseosas de birlar el designio de la ley. Todos montaron el ómnibus rumbo a la ruta excepto Tosh Williams, el bajista, que viajaba con su reciente esposa en su camioneta. Ellos a la ruta no llegaron. En la rampa de acceso a la autopista reventaron un neumático, lo que desestabilizó la camioneta a más de 150 km/h y provocó un brutal impacto y posterior caída libre. Ella murió instantáneamente, él permaneció hospitalizado dos semanas, y los demás tocaron con un bajista local, que era super fan y sabía todos los temas.
Mortificado por la culpa, Tosh ingresa en la congregación “Resurrección por el Si”, y anuncia a la banda su distanciamiento de las cuerdas. Sin su presencia conciliadora, los conflictos entre Tyrone y Austin escalaron en ferocidad, detonando la disolución final de la banda.
El video de “Swallow it”, esfumado mediante, estuvo al aire dos semanas. Luego se dio lugar a un recurso de amparo presentado por Williams, por considerarlo ofensivo hacia su difunta esposa. Durante años circularon copias piratas muy difíciles de conseguir; pero que, por supuesto, mostraban todo.
Austin encontró nuevo proyecto musical muy pronto y llevó sus interminables solos de gira por todo el mundo. Patrick, el batero, nunca había dejado de considerar la música como una afición, por lo que no tuvo inconveniente en ponerse una carnicería y olvidarse de la fama. Tyrone en cambio, se abandonó al abuso de costumbres malsanas, empeorando aún más su ya de por si inestable psiquis. Nunca fue capaz de comprender que había fracasado. Ser rock star para él era una verdad inobjetable, por lo que le molestaba sobremanera que él mundo a su alrededor no se comportara acordemente. Una tarde de diciembre, durante un profundo viaje a base de ácido lisérgico, comprendió que estaba viviendo en alguna especie de Universo paralelo. La AVB (Ei vi bi, como dicen algunos melómanos) estaba destinada a ser una gran banda, pero algo se había jodido ese 2 de agosto, alguna pieza se había corrido de lugar en la gran maquinaria fatumiana. Antes no lo había notado, pero ahora le parecía evidente que la clave estaba en ese día.
Contactó a uno de los pocos amigos exitosos que todavía le contestaban el teléfono, y le pidió veinte mil dólares para rearmar la Voodo Band, con nuevos integrantes le dijo, para sonar más creíble. Una porción importante de esa suma fue destinada a los honorarios de la prostituta, la cual no fue difícil encontrar dado que pasados quince años se seguía anunciando en el strip club como “la petera de Swallow it”. El resto financió la logística del operativo que incluyó alquilar el sótano de Alfred Palace St., una video cámara, y el secuestro de Austin y Patrick. Tosh resultó más maleable y bastó con citarlo para que apareciera en el lugar. Una vez que los tuvo a los tres sentados e inmovilizados (excepto los brazos para que pudieran tocar), comenzó la filmación. Una Smith & Wesson sirvió como incentivo adicional para la prostituta, quien desconocía que lo pactado incluía privación ilegítima de la libertad. Cada tres horas Ty suministraba fármacos a cada uno, luego a sí mismo. Al principio recurrió a los más o menos nobles como la mescalina, pero cuando ya se hubieron acabado continuó con la keta.
Fueron tres días intensos de rodaje, mucho más de lo que Tyrone estimó necesario para que el río de causalidades retomara su curso, pero finalmente la puerta se abrió. Un caudal enorme de luz invadió la habitación. Cercano a la pérdida de conocimiento, logró divisar una figura. Tenía el pelo un poco más canoso, sí, pero definitivamente era él. Joshua se le acercó y le susurro al oído: “Todo esta bien Ty, tranquilo. Tiene derecho a permanecer callado. Todo lo que diga podrá ser usado en su contra”.

26.2.10

Violencia en el subte

Línea B de la red de subterráneos de Buenos Aires. Estación Leandro Nicéforo Alem. 18:07 hs de un día de semana.
Él, tiene 9 años y está descalzo, simpre descalzo. No corre pero recorre el vagón con velocidad, sino una vez que se llena es un quilombo. Lleva tarjetas de cartón, de colores, con motivos de amistad y amor. Las deja, en general, sobre la falda de la gente, aún de los que se hacen los dormidos. Hace tiempo ya que la mayoría no le recibe con la mano, de hecho tampoco lo miran. Hay otros que primero dan la mano, y hasta sacan más monedas, pero él no está para esas forradas.
Ella, tiene 29 años y tiene zapatos pero con poco taco. No los necesita ya que mide unos uno con ochenta y cinco. La espalda es ancha y porta un buen kilaje pero bien repartido: carne en los brazos, carne en los muslos, buenas tetas; el culo no sé porque cuando llegué ya estaba sentada, pero calculo que bien también. Todos estos atributos no le impiden verse y sentirse una gorda; desde hace muchos años ya, cuando conformó junto con cinco otras adolecentes el clásico grupo de amigas, en el que cayó por el sólo mérito de pesar más, en el rol de "la gordita".
Hoy Ella, en su lucha cotidiana contra sí misma, almorzó dos milanesitas de soja con un tomate; y ahora, en el subte, disfruta el premio de la tarde, del salir del laburo (por fin): un alfajor. No es mucha cosa como alfajor, sólo dos capas, estilo Jorgito, con esa cobertura que pretende ser chocolate blanco, pero es aceite vegetal hidrogenado con colorantes.
Él pasa junto a Ella cuando ya queda sólo un bocado. Él tiene hambre, es cierto. También le encantaría saborear un alfajor. Le encantaría todo. En realidad, él todo es una bolsa de necesidades con patas. Pero no es por esto que hace lo que hace. Entonces él se despacha con su pequeña venganza:

- ¿No me das un poquito que tengo hambre?

Ella hace que no con la cabeza, la mirada está desencajada. Él se retira como si nada. Dentro de su cabeza, su vocecita interior monologuea cantidad de barrabasadas. Contra Ella, se entiende. Puedo ver como una pequeña bolsita, rellena de ácido clorhídrico, se instala en algún lugar entre el hígado y el bazo.

Pequeños hechos. Todos los días. Sangre por Sangre. Todos contra todos. Preparándonos para el gran final.