Había empezado a leer la novela unos días antes. La eligió en una librería de la Avenida Corrientes sin siquiera pispear la contratapa. Todo parecía adecuado: unas 600 páginas, tapa dura, tipografía grande pero elegante. Además, no tenía tiempo para averiguaciones, ya le quedaban pocas páginas en la última entrega de la trilogía “Caballo de Fuego”.
31.8.14
Continuidad de los parquets
Había empezado a leer la novela unos días antes. La eligió en una librería de la Avenida Corrientes sin siquiera pispear la contratapa. Todo parecía adecuado: unas 600 páginas, tapa dura, tipografía grande pero elegante. Además, no tenía tiempo para averiguaciones, ya le quedaban pocas páginas en la última entrega de la trilogía “Caballo de Fuego”.
4.11.10
En su mayoría de origen peruano (Parte I)
El portazo metálico de la Renault Fuego resonó en todo el pasaje del Obrero Núñez. Eran las 4:45 de la madrugada y el aire se había puesto fresco y liviano, anunciando la eminente salida del sol. A Mario le parecía que esta era la época del año que menos lo hacía odiar este trabajo y sus horarios. Prendió su primer cigarrillo calculando las tres o cuatro cuadras que tenía hasta el sitio indicado. La distancia no obedecía a otra cosa más que a la precaución: si se armaba lío después podían volar piedras y terminaba pagando los platos rotos la pobre coupecita. Las primeras cuadras lo encontraron contento, con pasos largos; de reglamentario traje gris no sentía ni frío ni calor. Pero llegando a la esquina de la avenida Corrientes y Acuña de Figueroa ya le empezó a cambiar el humor: divisó primero el vallado metálico aprontado contra una pared y después a la macana de Galimberti que se bamboleaba toda por el paso rápido de su propietario, quién le salía al cruce:
- ¡Mario! Acá estás, apuremos que esto en 2 horas va a ser un infierno.
Peón de rey. Dos casilleros adelante. Clásica jugada de arranque. Allí fue Mario, ya está enfrente de la imponente puerta de madera dando dos (si claro, dos) golpes secos. Clásica también es la respuesta: no pasa nada, nadie responde, se labran las actas correspondientes y se llama a la fuerza policial para que fuerce la entrada. Pero esa mañana de Octubre algo imprevisto ocurrió. Peón de torre, un casillero adelante, ponele. Se abrió la puerta y atendió una señora embarazada, la cara era de miedo, pero al mismo tiempo parecía estar pidiendo perdón. La sorpresa le impidió sentir como una mano lo tomaba a la altura del cinturón y lo jalaba hacia adentro. En la oscuridad del interior le costaba ver, apenas pudo identificar unos pies con ojotas vedes. Sintió el caño del .38 en el abdomen y se dio cuenta de que quien lo sostenía tenía una contextura pequeña.
- Mirá hijo de puta, me importa una mierda lo que hagan con los demás, mi vieja y yo nos vamos a quedar en el baño del tercer piso. No te cuesta nada dejarnos, ella esta embarazada, somos dos. Portate bien porque te juro que te pongo. Chau, tomatelá puto de mierda.
Apenas lo empujaron hacia afuera sus compañeros lo pusieron a resguardo. Los ratis estaban como locos, querían entrar ya y hacer mierda todo. Pensaban que esto era una jugada de todos los que estaban adentro y sabían que si se habían atrevido a tanto la cosa se iba a poner brava en serio. Para colmo si llegaba a venir algún móvil televisivo ya no se iba a poder laburar. Realmente no tuvo tiempo de pensar lo sucedido, reaccionó recién cuando ya lo tenía al comisario a unos diez metros y estaba por iniciar el operativo.
- ¡Galimberti! – le gritó - …
- Eu
- … No nada, dejá.
27.9.10
Equinoccio Vernal
"Miles de adolescentes celebraron el Día de la Primavera y el del Estudiante
en los principales parques públicos de la Ciudad de Buenos Aires, en una jornada
que empezó a media mañana y se extendió con suma tranquilidad hasta las últimas
horas de la tarde. Los jóvenes, además, tuvieron la suerte de contar con un
clima ideal, a pleno sol. "
"Desde hora temprana los
chicos colmaron el espacio verde, aunque bajo la vigilancia de policías y
guardias urbanos. "
""casi mil personas" del gobierno
comunal estuvieron afectados al operativo de esta primavera, en los distintos
paseos."
"La venta de alcohol, prohibida a menores de
edad, era fiscalizada por 16 equipos de la Dirección General de Fiscalización y
Control porteña, en tanto que la de Higiene y Seguridad controló que los
alimentos que se comercialicen estén en buen estado."
Hay dos clases de personas en este mundo: los conspiranoicos y los casualidistas. Para los primeros las cosas ocurren por un motivo. Para los segundos ocurren porque sí.
Escribo una semana después en un intento de no ser catalogado dentro del primer grupo. O al menos dentro de la peor parte de ese grupo.
Las frases que encabezan este post obviamente no se corresponden con este 21 de Septiembre, porque no solamente hubo exageración mediática (4 horas hablando de una chica con coma alcohólico, ¿porque no preguntan en el conurbano cuantos comas alcohólicos hay por fin de semana, independientemente de la estación?); sino también hubo zona liberada, y chan chan chan
subejecución en el Operativo Primavera.
Uso esa palabra porque es la que los tiene locos a esos muchachos. Bueno esa y esta otra: escuchas.
Lo concreto es que después de semanas de estudiantes en lucha, buscando su camino hacia un futuro mejor, llega la primavera y de repente todos los jóvenes son delicuentes, drogadictos, violentos, alcohólicos, emosexuales y ateos. Y del estado de las escuelas no se habla más.
3.9.10
La última crisis capitalista
Los 950 millones de hambientos avanzan deborando paredes, semáforos y estatuas.
Los 4.750 millones de pobres salen a robar todos juntitos con su abominable número como única arma.
Los 1.000 millones de desempleados se ponen todos a trabajar, en lo que les da la gana.
El 50% de la población mundial activa se sienta en ese mismo instante en el suelo exigiendo condiciones laborales adecuadas, amenzando sumarse a los 1.000 millones de nuevos trabajadores libres.
El 45% de la población mundial migra al curso de agua potable más cercano y empieza a beber hasta secar las tomas de agua corriente.
3.000 millones de personas se ponen a cagar en las calles.
113 millones de niños invadiendo las mejores escuelas de elite del mundo, enseñandole a los pibes que encuentran ahi dentro como se juega al fúbol.
875 millones de analfabetos crean su propio idioma, el segundo más hablado del mundo después del chino.
12 millones de niños se dejan de morir, salen volando y se sientan cada uno en una nube, de modo que se vuelve imposible mirar al cielo y no ver uno de ellos.
13 millones de personas adquieren superpoderes debido al deterioro del medio ambiente y al cambio climático.
16.306 especies invaden las ciudades al mejor estilo Twelve Monkeys, las más violentas se ponen a destripar humanos, otras simplemente se dejan observar en su belleza inhibiendo cualquier reacción medianamente coherente.
¿Y las 1.000 empresas multinacionales y los 2.500.000 millonarios? Ah! Esos entienden que están presenciando la última crisis capitalista, que la revolución ha triunfado del modo más inesperado y deciden regalar todo. Onda como The Giving Pledge pero en serio, sin esperar a morir.
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Un post extraño, sabrán disculpar, era esto o ponerme a cantar "el piki-piki"
14.8.10
El Beso del Hombre Gato Montés (Parte I)
30.4.10
Una reflexión políticamente incorrecta acerca de las desgracias ajenas
Ahora bien, es obvio que regresar a un muerto a su estado anterior escapa las posibilidades de la tecnología actual. Nos debemos situar un instante antes, en el que una especie de rematador walrasiano omnipresente, le informa al agente que un ser querido está por perder la vida, y entonces negocia la suma con la cual puede evitarlo. Si sumaramos las sumas de todos los casos sumariados que se dan en el país estoy seguro que llegaríamos a un resultado sorprendente. Lamentablemente Google no brinda tanta información acerca de estos guarismos como la que brinda acerca de las palabras panavocálicas. Que va ser, es una deuda pendiente que tienen.
Como el antedicho rematador tampoco existe en las condiciones actuales, nos debemos situar otro instante antes, pero al hacerlo, perdemos a nuestro sujeto. Ya no sabemos con certeza quienes serán las víctimas. Lo óptimo sería entonces abonar un seguro cuya prima sea la suma en cuestión multiplicada por la probabilidad de ser víctima fatal en un robo. Si lo abonara toda la población se llegaría (en promedio) al mismo resultado sorprendente. Estamos hablando en la mayoría de los casos de una prima de alredor de $20, a cambio de la famosa tranquilidad perdida de que salís a la calle y no sabes si te matan. Claro que continuarían ocurriendo robos comunes, pero esta claro que la tranquilidad con la que uno lo afronta no es la misma si se tiene la seguridad de que no perderá la vida.
Llegado este punto, debemos discutir a donde va a parar el dinero. Es claro que no puede ser a las manos del delincuente, ya que se estaría incentivando esa actividad ilegal en contra de la actividad productiva. Nuevamente tenemos que ir un período hacia atrás, y utilizar el dinero en todos los medios necesarios para evitar la aparición del ladrón-homicida. Esta fuera de los alcance de este post la discusión acerca de si esto se debe hacer “a la Patti” (con mayor fuerza policial y judical) o “a la progre” (con educación). Sólo adelanto que banco la segunda opción sabiendo que lo que va dentro del paréntesis es mucho y muy complejo.
A todo esto, me estan avisando de producción que tal instrumento ya existe hace batante rato. Se llama impuestos. Puta que te parió, veniamos bien y la cagaron… Todo esta perorata para llegar a la conclusión tan poco interesante de que cuando quieren subir los impuestos y la gente dice que no quiere pagarlos, estan siendo contradictorios; a no ser que perciban que los fondos no van a ser correctamente aplicados. Fiasco de blogger que resulté ser…
26.2.10
Violencia en el subte
Él, tiene 9 años y está descalzo, simpre descalzo. No corre pero recorre el vagón con velocidad, sino una vez que se llena es un quilombo. Lleva tarjetas de cartón, de colores, con motivos de amistad y amor. Las deja, en general, sobre la falda de la gente, aún de los que se hacen los dormidos. Hace tiempo ya que la mayoría no le recibe con la mano, de hecho tampoco lo miran. Hay otros que primero dan la mano, y hasta sacan más monedas, pero él no está para esas forradas.
Ella, tiene 29 años y tiene zapatos pero con poco taco. No los necesita ya que mide unos uno con ochenta y cinco. La espalda es ancha y porta un buen kilaje pero bien repartido: carne en los brazos, carne en los muslos, buenas tetas; el culo no sé porque cuando llegué ya estaba sentada, pero calculo que bien también. Todos estos atributos no le impiden verse y sentirse una gorda; desde hace muchos años ya, cuando conformó junto con cinco otras adolecentes el clásico grupo de amigas, en el que cayó por el sólo mérito de pesar más, en el rol de "la gordita".
Hoy Ella, en su lucha cotidiana contra sí misma, almorzó dos milanesitas de soja con un tomate; y ahora, en el subte, disfruta el premio de la tarde, del salir del laburo (por fin): un alfajor. No es mucha cosa como alfajor, sólo dos capas, estilo Jorgito, con esa cobertura que pretende ser chocolate blanco, pero es aceite vegetal hidrogenado con colorantes.
Él pasa junto a Ella cuando ya queda sólo un bocado. Él tiene hambre, es cierto. También le encantaría saborear un alfajor. Le encantaría todo. En realidad, él todo es una bolsa de necesidades con patas. Pero no es por esto que hace lo que hace. Entonces él se despacha con su pequeña venganza:
- ¿No me das un poquito que tengo hambre?
Ella hace que no con la cabeza, la mirada está desencajada. Él se retira como si nada. Dentro de su cabeza, su vocecita interior monologuea cantidad de barrabasadas. Contra Ella, se entiende. Puedo ver como una pequeña bolsita, rellena de ácido clorhídrico, se instala en algún lugar entre el hígado y el bazo.
Pequeños hechos. Todos los días. Sangre por Sangre. Todos contra todos. Preparándonos para el gran final.