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13.11.15

Los tres vértices del humor

  1. La relación entre orden social e instinto sexual
  2. El absurdo y la creaciones del discurso
  3. La conciencia de la muerte, junto con el miedo y el sufrimiento.
síntesis magistral de Pékele
https://www.facebook.com/tearmounpaquetitoasitelocomesentucasa/?fref=ts

2.10.12

letra de CVTV (Constantemente viendo televisión)

Según fuera interpretada en "El Recital" (Sala Zitarrosa 2002) por Gustavo Pena "El Príncipe"

CVTV (Constantemente viendo televisión)


CVTV (Constantemente viendo televisión)

Constantemente vindo televisión
Constantemente vindo televisión
Televisión, televisión, televisión

Alfonso es un …
Quieren que vos seas algo y algo nunca es alguien
Vos tenés entonces cosas para defender
Ellos quieren ser los dueños de tu pensamiento
Te quieren usar el cuerpo, te quieren tener…
¿Cómo?

Constantemente vindo televisión no, no, no
Constantemente vindo televisión
Televisión, televisión, televisión

Alfonso es un tipo VIP para sus amigos
Pero para me it´s not this, me quiso morder
No hay Madonnas ni Sex Pistols en Montevideo
Somos un espejo ciego, que le vas a hacer…

Constantemente vindo televisión no, no, no, no
Constantemente vindo televisión
Televisión, televisión, televisión

Deja esa abeja que no hace miel
Eso es la ausencia del amor
Entre piel y piel, sombras en el sol
Entre vos y él, o entre vos y ellos

Constantemente vindo televisión
Constantemente vindo televisión
Televisión, televisión, televisión

Nancy esconde cosas feas bajo sus perfumes
Toda esa pseudocultura tiene que caer!
Como aquel gigante de oro con los pies de barro
Mirala bien a los ojos y la vas a ver

Constantemente vindo televisión
Constantemente, constantemente

Deja esa abeja que no hace miel
Eso es la ausencia del amor
Entre piel y piel, sombras en el sol
Entre vos y él, o entre vos y ellos

Constantemente vindo televisión
Constantemente vindo televisión
Televisión, televisión, televisión


(vamos a jugar un poco)

Chau!

Créase o no, estoy posteando la letra porque buscándola en Google no la encontré (y probé de todas las formas posibles). Están los videos y los audios, pero la letra simplemente no está. Por lo tanto pido disculpas si el oído me pifió en alguna palabra.

19.11.10

La Cantina de Bernarda (Parte 4)

Parte 1
Parte 2
Parte 3

Los últimos años de los ochenta y los primeros de los noventa, fueron los de mayor popularidad para la cantina. Sanchez Tori, en cada visita que hacía a Buenos Aires, traía de visita a sus amigos artistas, muchos de los cuales al igual que Estela, seguían viniendo por su cuenta. El sitio se convirtió en parada obligada para la bohemia porteña y todos adoraban a Bernarda y Estela como a un mismo Dios, que revelaba su indómito brío en una, y al mismo tiempo su apacible hermosura en la otra.
Aunque los precios, como también los ingresos, se fueron multiplicando; el tano le tenía autorizada a Ramón cierta condescendencia para con los clientes de la primera hora. Esta holgura económica permitió que la cantina cumpliera en el barrio un rol social de cierta importancia. Las actividades, al ser realizadas de día, no contaron jamás con la presencia de Bernarda; pero a pesar de ello, la gente se sentía agradecida especialmente con ella porque percibían que, de algún modo, todo eso era posible gracias a su figura.
Todo esto fue cambiando con el correr de la década del noventa. Las políticas neoliberales, pero sobre todo la magnitud del cambio en el neocortex social, fueron generando un creciente desinterés por todo lo que ese espacio representaba. Una parte importante de la troupe que frecuentaba el lugar comenzó a ausentarse, lanzados a la búsqueda de los medios que aseguraran su subsistencia. La familia Mondragón que ya era rica, se volvió exageradamente rica; trasladando su morada a un palacete en Mónaco durante los seis mejores meses del año. Estela, a pesar de ser fuertemente hostigada para trasladarse con ellos, permaneció en Buenos Aires conviviendo con los criados, quienes de esta forma se convirtieron en guardianes que velaban por su comportamiento, aprontados para utilizar el discado directo internacional en cuanto se desviara de los cánones aceptables.
La niña de todos modos no les ocasionó mayores trastornos, pasando sus tardes leyendo y escribiendo, y por las noches asistiendo a la cantina con una actitud más distante de lo habitual. Bernarda en esta etapa comenzó un nuevo rampage de desquicio, tal vez inconcientemente buscando un equilibrio en el ambiente, tal vez concientemente intentando despertar a su amada del letargo en el que se encontraba. Lo concreto es que la mayoría de los presentes estábamos convencidos que Estelita sabía que se había escapado de su lugar en el mundo, y que inevitablemente habría de regresar allí. Y que entonces, esa marchites que proyectaba era fruto ni más ni menos del profundo entuerto con el que hacia sus adentros se debatía.
Una noche Bernarda se apareció por la residencia de Avenida Alvear. Fuera de sí, gritaba hacia la ventana de la señorita Mondragón que termine su sufrimiento, y que si era tan importante para ella que se fuera a chuparle la penca al burro con toda su familia de weones culiaos. Estela entre lágrimas solicitó al personal de seguridad que la retiraran de las inmediaciones y que por favor se ahorren el llamado a Mónaco. Alertados nosotros la noche siguiente llegamos todos temprano a la cantina para hacerle el aguante a Bernarda, que ya estaba desde primera hora de la tarde bebiendo en silencio. Intentamos que la noche transcurriera lo más rutinariamente posible, y Rubén llamó a Ricky Rovner, una especie de Johnny Tedesco más venido a menos que el propio Johnny Tedesco, para que viniera más temprano. Mas no pudimos conseguir que Bernarda se levantara de su silla, sólo bebía y lloraba, y volvía a beber. Esa noche se festejaba un cumpleaños, y pasada las diez había bastante gente que estaba ajena a la situación y se divertía de lo lindo, para tranquilidad de los dueños. Pero a eso de las doce y veinticinco, según quedaría asentado luego en los registros policiales, se apareció Estela, ostentando un atuendo que dejó inmediatamente sin aliento a la platea masculina. Entró y directamente se puso a bailar, un poco con los cumpleañeros, otro poco con nosotros, que inquietos intentábamos seguirle la corriente pero siempre atentos a la mesa de Bernarda, donde era muy fuerte comprobar que la silla que estaba vacía era la opuesta a la acostumbrada. Las alucinaciones de Estela, que estaba fuertemente dopada, provocaban sonoras carcajadas en los festejantes. Ricky alentado por la aparente algarabía, pidió más metros de cable y bajó a bailar en medio de la muchedumbre. Por algún motivo pensó que era una buena idea sacar a bailar a Estela, quien respondió la gentileza con un imponente baile sensual, con el que recorrió todo el cuerpo del señor Rovner y culminó con un apasionado beso en la boca y una evidente manoteada de bulto. De pronto fue como si una galerna azotara la totalidad de ese recodo de La Boca. Bernarda voltió varias mesas, recorriendo el espacio a pasos agigantados, los separó de un empujonazo y no escucho voz alguna, se perdió en el pasillo del fondo que daba al depósito y volvió con una botella en la mano como arma, la cual partió en la cabeza del pobre Ricky que cayó desplomado en el suelo. Eran inútiles los esfuerzos de las cinco personas que intentaban contenerla, con flexibilidad se les escapara como manteca a los que la agarraban por detrás y con una fuerza diabólica desplazaba a los que se le ponían por delate. Con la botella partida tenía la firme intención de terminar con su inesperada víctima, pero Estela ya había encontrado la faca propiedad de su padre, que había empezado a llevar consigo a partir de algún robo y en un confuso trenzamiento la abrió entera la yugular a aquel demonio chileno. La gente salía horrorizada a los gritos pidiendo ayuda, pero la ambulancia demoró una eternidad y la experiencia en primeros auxilios de los presentes era paupérrima. Junto con la ambulancia llegó la policía que encontró a Estela hecha un bollo en el suelo junto a su gran amor. Así se retiraron la última vez que pisaron el suelo de esta cantina, una en camilla, la otra del brazo de un cabo primero.
Bernarda falleció camino al hospital. La familia Mondragón retorno a la Argentina en el primer vuelo luego de ser anoticiados y, en breve, designaron al mejor abogado disponible para el caso de su hija que se resolvió en tiempo record. Estela pasó dos meses en el Pirovano dos meses de internación durante los cuales no supimos nada de ella. Luego de algunos incentivos monetarios a determinados funcionarios, fue trasladada a una clínica privada donde al poco tiempo le permitieron salidas a su casa durante los fines de semana. En ese tiempo, Estela estaba más de aquel lado que de este, recordando incesantemente a Bernarda, reviviendo cada instante que había pasado a su lado. Recordó todas las veces que habían conversado sobre el poético suicido de Lupe Vélez, acostada en una cama rodeada de flores, pero que no había salido del todo bien porque se descompuso y murió de un golpe al resbalarse con su propio vómito camino al baño. Pero Estela tenía la ventaja de conocer también la vida y muerte de la Pizarnik, y sabía que la dosis correcta para lograr su cometido eran cincuenta pastillas de Seconal, ofreciéndole ese último regalo de reunificación y perdón a su alma complementaria.
Los restos de Bernarda descansaban en una fosa común, pero cediendo tardíamente a las voluntades de su hija, consiguieron darles sepultura juntas en el panteón familiar. Allí igualmente van sólo los Mondragón, porque todo el mundo sabe que si quiere recordar a Bernarda y Estela, debe concurrir a Suarez y Necochea y dejarse hipnotizar por el aire festivo, y esa mesa con dos sillas vacías que ocupa el centro de la escena.

F I N

9.9.10

El Árbol de Teneré



Erase una vez una solitaria acacia en al medio del Sahara. 400 kilómetros a la redonda no crecía (ni crece) nada más alto que un simple yuyito. Su única compañía eran ocasionales nómadas que al pasar le daban un abracito en agradecimiento por ser punto de referencia dentro de esa monótona y gigante nada. Obviamente ninguno de estos nómadas se atrevió jamás a tocarle una ramita u hojita, las supersticiones tal vez, o las estrictas órdenes tribales colaboraron en su conservación. Sus raíces se hunden en la tierra hasta unos 36 metros de profundidad donde encuentran los preciados 2 átomos de hidrógeno junto a ese grandote de oxígeno. Cada año los azahari se reunían alrededor del árbol antes de afrontar el cruce del Teneré. Hasta que un día de 1973 un camionero borracho de oguro se la llevo puesta dándole muerte en ese mismo instante.

¿Ficción? ¿alguna fantasía narrada por un djeli? No, nada que ver:
http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81rbol_de_T%C3%A9n%C3%A9r%C3%A9

3.9.10

La última crisis capitalista

Leyendo a Santiago Alba Rico tengo una especie de visión apocalíptica mezclada con sueño húmedo.
Los 950 millones de hambientos avanzan deborando paredes, semáforos y estatuas.
Los 4.750 millones de pobres salen a robar todos juntitos con su abominable número como única arma.
Los 1.000 millones de desempleados se ponen todos a trabajar, en lo que les da la gana.
El 50% de la población mundial activa se sienta en ese mismo instante en el suelo exigiendo condiciones laborales adecuadas, amenzando sumarse a los 1.000 millones de nuevos trabajadores libres.
El 45% de la población mundial migra al curso de agua potable más cercano y empieza a beber hasta secar las tomas de agua corriente.
3.000 millones de personas se ponen a cagar en las calles.
113 millones de niños invadiendo las mejores escuelas de elite del mundo, enseñandole a los pibes que encuentran ahi dentro como se juega al fúbol.
875 millones de analfabetos crean su propio idioma, el segundo más hablado del mundo después del chino.
12 millones de niños se dejan de morir, salen volando y se sientan cada uno en una nube, de modo que se vuelve imposible mirar al cielo y no ver uno de ellos.
13 millones de personas adquieren superpoderes debido al deterioro del medio ambiente y al cambio climático.
16.306 especies invaden las ciudades al mejor estilo Twelve Monkeys, las más violentas se ponen a destripar humanos, otras simplemente se dejan observar en su belleza inhibiendo cualquier reacción medianamente coherente.

¿Y las 1.000 empresas multinacionales y los 2.500.000 millonarios? Ah! Esos entienden que están presenciando la última crisis capitalista, que la revolución ha triunfado del modo más inesperado y deciden regalar todo. Onda como The Giving Pledge pero en serio, sin esperar a morir.

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Un post extraño, sabrán disculpar, era esto o ponerme a cantar "el piki-piki"

28.8.10

Negro Boludo

Hernán es mi mejor amigo desde primer grado de la primaria. Fuimos al club juntos y de vacaciones también. Durante mucho tiempo nos veíamos todos los días, pasando nuestras actividades del boludeo crónico al comentario filosófico-deportivo de la vida incesantemente. Como suele suceder, al asistir a secundarios distintos, comenzamos a vernos menos. Después cada uno tuvo sus novias que reclamaban, con derecho, su cuota horaria; con la particularidad de que no solían llevarse bien entre ellas. Aún así, la amistad permaneció intacta. Esa sensación de entendernos el pensamiento de reojo, de complementarse siempre, jugar la pared corta, o armar espontáneamente la escena del policía bueno y el policía malo, no desapareció. Ni siquiera después de pasar meses sin vernos.

Para cuando cumplió veinte años, Hernán llevaba dos de búsqueda laboral sin éxito, no tenía asistencia económico-familiar para la buena vagancia y para colmo aquella novia lo había abandonado. Un día me llamó por teléfono y me avisó que se iba a vivir a Sudáfrica. A partir de ahí fue siempre él el que llamaba porque para mí era más caro y él siempre andaba cambiando de número. Pero lo cierto es que no le fue nada mal, y si bien yo sabía que extrañaba su tierra, el buen pasar eliminaba cualquier intención de retorno. La primera vez que lo llamé yo a él fue en Enero de este año. Cualquiera diría que era una llamada interesada y estaría en lo cierto; pero entre nosotros nunca hubo ese tipo de consideraciones. Después de tres timbrazos escuché su voz:

- Boludo, el mundial empieza en cinco meses, ¿recién ahora se te ocurre llamarme?

No, claro que no se me ocurría recién en ese momento, hacía como un año que venía sacando cuentas. Yo quería llevar a la patrona, porque además sabía que la holandesa que se había levantado allá era de lo más copada. Pero no hubo caso, si quería ir a por lo menos un partido ya no alcanzaba para dos pasajes. Por bastante tiempo tuve casi descartada la idea, pero más se acercaba el mundial, más me subía la fiebre. Finalmente, luego de una charla de dos horas el amor de mi vida me convenció de que lo hiciera, 100% de apoyo, y yo sabía que en algún momento se la iba a cobrar.

Llegué quince días antes de la fecha inaugural, como no pagaba alojamiento, no resultaba mucho más caro evitar el quilombo de vuelos de último momento. Y además teníamos que ponernos a tiro luego de siete años de amistad a la distancia. Apenas bajé del avión me esperaba con una noticia sorpresa: había encontrado una escuelita de teatro en los suburbios de Johannesburgo donde unos estudiantes daban una obra basada en los poemas de Victoria Ocampo, autora que él sabía había despertado mi pasión literaria. La coincidencia era realmente asombrosa, que unos pibitos de dieciséis años a ocho mil kilómetros se pusieran a laburar con eso me hacía repensar si la cultura general argentina era tan buena comparada internacionalmente como yo creía. Después de dejar los bolsos en su casa y pegarme una ducha emprendimos el viaje hacia el lugar. Al llegar sacamos los boletos, fumamos dos cigarrillos como en los viejos tiempos y entramos a la sala que ya estaba a oscuras. Los chicos como era de esperar actuaban pésimo, mezcla de rito pagano y acto de escuela, y como también era de esperar no entendía un comino de lo que decían, pero me la banque como un duque. Pero ya transcurridos quince minutos de obra no me quedó duda de que lo que estaba viendo era “Los Traidores” de Silvina Ocampo, a quién aborrezco profundamente. Como sabía que a Hernán le daba lo mismo cualquier cosa y probablemente estaba pensando en que íbamos a comer a la salida, no dude en darle la orden de retirada en ese mismo momento. Así, después de salir a hurtadillas, nos encontramos fuera del lugar. No me molesté en explicarle a mi amigo que diferencia enorme hace un nombre de pila, como calculo que usted no se molestaría en explicarle a un checoslovaco que diferencia enorme hay entre un chileno y un argentino.

Caminamos dos cuadras hasta una parada de taxis, el primero de ellos tenía una bolsa de plástico de color atada a la puerta del acompañante, la cual me pareció como una especie de señal. Agarré a Hernán del brazo y le dije:

- Mejor tomemos otro

- Pero no seas pelotudo, ¿Qué te pensás? ¿Qué seguís en Argentina? – me respondió, obviamente interpretando mi preocupación.

La verdad es que a mí el país no me parecía para nada seguro. Pero él me aseguraba que era sólo en pinta. “En cambio en Argentina te parece que estás en el mejor lugar hasta que te ponen”. El auto era una especie de Volkswagen Senda y estuvimos un rato yendo por una autopista. Hernán hablaba conmigo y cada tanto cruzaba algunas palabras con el chofer y me guiñaba el ojo como diciéndome: “¿viste cagón?”. De esa conversación nuevamente yo no entendía nada, pero de a poco sentí como iba subiendo en volumen y en tensión, además Hernán ya no retornaba a nuestra conversación inconclusa que probablemente era de minas. Llegado cierto punto evidentemente reconoció que no podía seguir negando la situación y me miró con cara entre sorprendida y adrenalínica diciéndome: “Este negro de mierda se piensa que nos va a afanar a nosotros”. En el mismo momento el conductor-ladrón tomo un arma de la guantera y se enfiló para una bajada que evidentemente no era la nuestra. Antes de darle tiempo para apuntarnos comenzamos a forcejear. Mayormente yo sostenía el brazo en el que llevaba el arma y Hernán lo golpeaba lo más duro que podía dada la incómoda posición. Nunca nos dimos cuenta que íbamos tan rápido, sólo cuando pude zafar la pistola de la mano pude mirar para afuera y alcancé a gritar:

- ¡Pará que nos matamos!

14.8.10

El Beso del Hombre Gato Montés (Parte I)

Venía caminando por 25 y sabía que al doblar a la derecha en Alem sentiría el viento frío que sube desde el río al atardecer, sobretodo en las mejillas. Pensaba en la polémica que se venía dando en el Congreso desde hace unos meses por las actividades de una empresa anglo-holandesa dedicada a la bio tecnología. El cuello estaba rodeado por una bufanda interminable, casi como la chalina de la Duncan, no llevaba guantes pero tenía las manos dentro de la manga de la campera, asi que las mejillas eran el único problema. El servicio era carísimo, pero eran los únicos que hacían una cosa así, T-R-A-N-S-M-E-N-T-I-Z-A-C-I-Ó-N, o en buen criollo la mudanza del estado conciente a un cuerpo animal; es decir, no-humano. Se imaginó que al avanzar unos metros por Alem, frenando a paso cortito por la bajada, se la iba a encontrar a Delfina apoyada contra el poste, y así ocurrió. La duración de la experiencia se determina antes por escrito, puesto que después de la mudanza y dependiendo de la especie elegida, se hace un tanto difícil la comunicación con el cliente. Pudo prever que la primera pregunta iba a ser como le había ido en el simulacro de incendio, ya que ella había conseguido novio así, y hacía meses que la venía machacando con este día. Frecuentemente también pensaba, con cierta pena, en los animalitos que perdían la vida en el proceso; y también, con cierto asco en los gélidos cuerpos humanos, como en ataúdes, en estado de suspensión. A pesar de haber cumplido con el compromiso de estar bien vestida y perfumada, su amiga le disparó la pregunta antes de bajar el pie del cordón, cruzando por mitad de cuadra se acordó que era más peligroso, sobre todo ahí que por la subida no hay más de 40 metros de visibilidad, pero ya estaban más cerca de la otra orilla. Obviamente no era la única afligida por la situación, otras personas más aguerridas, como los que se agrupan en defensa del bienestar de los animales, habían logrado imponer su grito en el Congreso. Se distrajo al tomar inconcientemente un volante que le entregaba una señora bajita, justo donde empieza la escalera del subte; Topo, sentenció Delfina sin vacilar, son excelentes en ese negocio. Al pasar por la televisión del café, vió como en el Congreso seguían considerando el retruco con el que habían salido los ingenieros de la compañía: en lugar de sólo mudar la conciencia humana al cuerpo animal, mudan también en el mismo procedimiento, la conciencia animal al cuerpo humano. Mientras hacían la cola para sacar boleto, soportaba las críticas de su amiga, por estar sola, porque no la escuchaba, porque salía poco de su casa, porque no se interesaba en nada, porque no hacía caso, porque miraba para cualquier lado. Ella para sus adentros, razonaba que era una solución WIN-WIN: no se perdía ninguna vida y los clientes se ahorraban todos esos costos de la criogenización, incluso parece que había algunos ecologistas que defendían a la empresa porque notaban que la experiencia reforzaba la empatía con los animales, y también aumentaba los donativos. Paso cortito adelante y no pensó más, se quedo como con la última ese de donativos, flotando en el aire, tuvo como una calma y alcanzó a decir: ESE. ¿Ese? Preguntó sorprendida Delfina que parecía no dejar de hablar. Sabía que era común, especialmente con las especies más dóciles, la asignación de alguna tarea sencilla en intervalos regulares, con lo que el cliente podía financiar, al menos parcialmente, su sustento. Sí, ese. No mi amor, ese es gato montés dijo Delfina. ¿Segura? Preguntó ella mientras recordaba que Delfina tenía excelente ojo para estas cosas. Y si, estaba segura. Incluso ella se habría dado cuenta de lo evidente de no estar obnubilada por la carencia de sexo. Abundante vello facial, posición corporal acechante, y ahí nomás lo terminó de confirmar cuando evidentemente se sintió observado y se dio vuelta como buscando al observador. Cuando le encontró la mirada, largó una sonrisa franca, como si se hubiese relajado al confirmar que era un cuerpo minúsculo de muy-poco-amenzante carita. Ella puso la mirada fija en el suelo, oleadas de adrenalina le recorrían el cuerpo, sabía el tipo de condena social que había para quienes intimaran con esos animales encerrados temporalmente en cuerpo humano, y sentía en la oreja la mirada de reproche de Delfina. Pero fue inevitable, ya lo tenía al lado extendiendolé un papelito doblado en cuatro y susurrándole al oído: Llamame.

27.6.10

Inside Conversations

- ¡Iván! Qué suerte que viniste. Estamos teniendo problemas con el servidor desde la mañana.
- Sí, ya sé. Soy yo que estoy haciendo una prueba. Hay que tener el nuevo ambiente listo para el lunes.
- Jajajaja, estás jodiendo. Con todo lo que tienen que hacer va a ser imposible.
- No te creas, vengo de una reunión en la que se acordó contar con todo el apoyo del Directorio. Además hay nuevos socios, gente de poder.
- Me llegó el rumor de Duhalde. ¿Puede ser?
- Sí, estuve hablando con él. Es un tipo interesantísimo.
- ¡Dejate de joder! ¿Qué te contó? ¿de cuando era bañero en Villa Gesell?
- Bueno eso es verdad. Pero también trabajó de chofer para unos tipos pesados en las últimas de Frondizi. Parece que en Misiones había un zurdaje bastante bravo. En una manifestación muere herido de bala un tipo de esos pan de Dios, que siempre le da una mano a todo el mundo. El quilombo que se armó fue enorme. Él dice que fueron sus propios compañeros los que lo mataron, por la bala que encontraron, anda saber. El asunto es que me cuenta que lo hacen manejar una ambulancia hasta la morgue, él sin saber nada de todo esto, con dos milicos disfrazados de camilleros. Levantan el muerto y se vienen derechito para Buenos Aires, desaparecen el cuerpo, mientras los otros en el velorio esperando el cajón para armar otra manifestación.
- Pero… Eso es una locura.
- Es una enciclopedia de anécdotas. Pegada a esa, se me acordó de otra. ¿Vos sabés quien fue Federico Vattuone?
- No.
- Mirá, si lo googleas te sale que era un cana, sucesor de Vucetich en todo lo que es CSI. Pero que en la historia interna lo consideran un garca. Parece que una vuelta estaba muy complicado un oficial amigo de él, que le había pegado un tiro a un pibito. La defensa de este oficial era que un bulldog lo había agarrado al pibito y lo estaba destrozando. Cuando le quiere meter un balazo al perro, le yerra y se la da al chico.
- Puuu…
- Vattuone apoyó la versión de la defensa y lo largaron. Pero claro, a partir de ahí cada vez que había un gatillo fácil, traían a cualquier bicho muerto de hambre para que mordisquee un rato el fiambre. Y después le mandaban cartas para que los banque. Obviamente nunca se prestó para este tipo de cosas y un poco le hicieron la cruz.
- Iván… Es terrible, todas estas cosas que me contás.
- No es terrible boludo. ¿A mi sabés que me hace acordar? Cuando le mandaban cartitas a Soldán.
- ¿Qué cartitas?
- Es un mito urbano re conocido. En los ´80 había una publicidad con Silvio Soldán que decía que la Quinela y Soldán “son tu puente para la fortuna”. Y como todos los cabuleros son rapidísimos para armar fantasía, se corrió la bola que si le dejabas una nota a Silvio tirada debajo de un puente, ganabas. Mucha gente incluso ponía su dirección, y si bien, no se sabe de ninguno que haya ganado con éste método, se dice que a algunos los fueron a visitar Silvio y Silvia, que se quedaron a cenar y todo. Una especie de reyes magos tercermundistas.
- Vos me estás forreando. Dale que tengo que trabajar…
- Pero si es así. Este tipo de historias parecen increíbles pero son reales. Hay una distinción entre verosímil y verdadero. ¿Nunca escuchaste sobre Pedro Armani?
- ¿Qué es? ¿El hijo no reconocido de Giorgio?
- Lo llaman “La pesadilla del Call TV”. El tipo es abogado pero sabe de todo: Matemática, Física, Electrónica, Informática, Filosofía.
- ¿y?
- Y resulta que el tipo aparece en todos los Call TV y los gana todos.
- Pero, ¿está arreglado?
- ¡No! Tiene estudiado el programa que hace la selección automática de llamados y de alguna manera saca líneas con numeración que tengan más chances de salir. Tiene decenas de líneas tomadas. Las pone a nombre de parientes y amigos. Y de todos lados del país. Y los juegos, los saca siempre. Se conoce todos los trucos, como cuando en el fondo aparecen unas rayitas y son números romanos que tenés que tomar en cuenta para la suma. Algunos cometieron la boludez de cortarle cuando se dan cuenta que es él, y como es abogado les termina sacando más guita por los juicios que por los juegos. En lo que va del año estiman que lleva ganado unos $250.000
- Un fenómeno.
- Si, un par de veces se ha equivocado. Y los hijos de puta después se pasan todo el programa gastándolo. La conductora dice “Para vos, que en el juego anterior le erraste por uno, va este baile”. Y la conductora se pone a mover el culo. Obviamente la mina todo lo que dice se lo cantan de dirección. Y cuando salta un celular de Armani, se avisa a toda la producción para que estén atentos.
- Al final vos también tenías tus historias guardadas, como Duhalde. Che, ¿es verdad que el tipo es como el zar de la droga en Gran Buenos Aires?

¡PUM!

19.5.10

Más vale pájaro en mano

Mamá Gorrión cubre a su pichón bajo su ala y le susurra:

-- ¿Ves aquellas palomas como se acercan a la mano de quien les da de comer? ¿Ves como comen contentas y se ponen rechonchas de maíz pisingallo? Y en su visión cortoplazista tienen razón en evaluar que ese humano es inofensivo y no tiene intenciones de lastimarlas. Pero no son capaces de notar que es ese contacto obsceno el que les propina el aborrecimiento humano. Y las matan, las envenenan, las patean, las espantan, les ponen pinches para que no puedan sentarse y otras maldades que te contaré cuando seas mayor.
Nosotras las paseriformes, vivimos de lo que cae al piso, no llegamos a pesar 40 gramos, y sin embargo logramos sobrevivir en virtualmente todo asentamiento humano desde hace siglos. Porque jamas, pero JAMAS, por más bondadoso que parezca y efectivamente sea el humano, lo dejamos que se acerque. Volamos fuera de alcance y una vez que el alimento está a distancia suficiente, si estamos de buen humor, los dejamos que nos observen a la lejos. De otro modo, no pasaría mucho hasta que notasen los detalles: los plieges en nuestras patas, la aberrante densidad de fotoreceptores en nuestros ojos, la asimetría en nuestro plumaje. Entonces, si nos ponen en una jaula, nos morimos. HAY que morirse. Porque el vínculo mantiene la especie. Y la especie es más importante que el ejemplar. Porque el amor es esa fuerza que destila de la tensión que se genera entre dos cuerpos, a la distancia.

-- Sí mamá.

30.4.10

Una reflexión políticamente incorrecta acerca de las desgracias ajenas

Gracias a la fascinación morbosa que me genera el sector policiales, tanto de los informativos como de los periódicos, y lamentablemente también a casos puntuales têt à têt; he llegado a la conclusión de que los familiares de las víctimas de homicidio en ocasión de robo, la mayor de las veces aseguran que pagarían gustosos (incluso el doble de la suma en cuestión) con tal de tener a su ser querido nuevamente del lado de los vivos. Nótese que me refiero a la no despreciable cantidad de hechos en los que el delincuente escapa sin haberse hecho del botín (no vale sacrificar dinero sobre el cual, de todos modos, ya no se tiene disponibilidad). Además estoy suponiendo que las declaraciones en ningún caso son hipócritas, sino que responden a un sentimiento genuino (que por lo general es que la vida no tiene precio).
Ahora bien, es obvio que regresar a un muerto a su estado anterior escapa las posibilidades de la tecnología actual. Nos debemos situar un instante antes, en el que una especie de rematador walrasiano omnipresente, le informa al agente que un ser querido está por perder la vida, y entonces negocia la suma con la cual puede evitarlo. Si sumaramos las sumas de todos los casos sumariados que se dan en el país estoy seguro que llegaríamos a un resultado sorprendente. Lamentablemente Google no brinda tanta información acerca de estos guarismos como la que brinda acerca de las palabras panavocálicas. Que va ser, es una deuda pendiente que tienen.
Como el antedicho rematador tampoco existe en las condiciones actuales, nos debemos situar otro instante antes, pero al hacerlo, perdemos a nuestro sujeto. Ya no sabemos con certeza quienes serán las víctimas. Lo óptimo sería entonces abonar un seguro cuya prima sea la suma en cuestión multiplicada por la probabilidad de ser víctima fatal en un robo. Si lo abonara toda la población se llegaría (en promedio) al mismo resultado sorprendente. Estamos hablando en la mayoría de los casos de una prima de alredor de $20, a cambio de la famosa tranquilidad perdida de que salís a la calle y no sabes si te matan. Claro que continuarían ocurriendo robos comunes, pero esta claro que la tranquilidad con la que uno lo afronta no es la misma si se tiene la seguridad de que no perderá la vida.
Llegado este punto, debemos discutir a donde va a parar el dinero. Es claro que no puede ser a las manos del delincuente, ya que se estaría incentivando esa actividad ilegal en contra de la actividad productiva. Nuevamente tenemos que ir un período hacia atrás, y utilizar el dinero en todos los medios necesarios para evitar la aparición del ladrón-homicida. Esta fuera de los alcance de este post la discusión acerca de si esto se debe hacer “a la Patti” (con mayor fuerza policial y judical) o “a la progre” (con educación). Sólo adelanto que banco la segunda opción sabiendo que lo que va dentro del paréntesis es mucho y muy complejo.
A todo esto, me estan avisando de producción que tal instrumento ya existe hace batante rato. Se llama impuestos. Puta que te parió, veniamos bien y la cagaron… Todo esta perorata para llegar a la conclusión tan poco interesante de que cuando quieren subir los impuestos y la gente dice que no quiere pagarlos, estan siendo contradictorios; a no ser que perciban que los fondos no van a ser correctamente aplicados. Fiasco de blogger que resulté ser…

5.4.10

Is ecologism truly on nature´s side?

Aquí me remitiré a la tercera definición del término que da la Real Academia Española:

3. f. Defensa y protección de la naturaleza y del medio ambiente.

El medio ambiente de quien, cabría preguntarse. O en que medida somos capaces de discernir cuales acciones defienden y protegen a la naturaleza, y cuales no. ¿No somos nosotros, los humanos, producto de la naturaleza? (no se me ofendan, creyentes)
El desarrollo evolutivo de la naturaleza en determinado momento llevó a que existieran unos lagartos gigantes que devoraban todo a su paso, un día les cayó un meteorito y se esfumaron. ¿Y la naturaleza? ¿Qué? Lo mas campante…
Si un día, como prometieron y no cumplieron tantas novelas fantásticas de los 70, nos tiramo bomba nuclear a lo pavote entre todos; ¿la naturaleza va a estar mejor o peor? Tal vez tenga ganas de quedarse unos 2000 años sólo con cucarachas en su superficie, paciencia seguro le sobra. Los que vamos a estar peor, seguro, somos nosotros. Y he aquí el quid de la cuestión: lo que llamamos “ecología”, es ni más ni menos que la defensa y protección de NUESTRO medio ambiente, procurando la sustentabilidad de la especie humana.
Ahora bien: ¿Somos capaces de discernir cuales acciones defienden y protegen la supervivencia de nuestra especie? Los simpatizantes de Los Simpsons recordarán este genial diálogo:

Lisa: ¿Qué pasará cuando los lagartos se conviertan en una plaga?
Skinner: Soltaremos serpientes aguja chinas que matarán a todos los lagartos!
Lisa: Pero las serpientes son más peligrosas!!
Skinner: Sí, pero luego soltaremos gorilas para que acaben con todas las serpientes!
Lisa: Pero luego los gorilas serán más peligrosos que las serpientes ¿a quién soltaremos para acabarlos?
Skinner: En el invierno los gorilas se congelarán y se acabará todo.

Es un tanto inquietante reconocer que somos como chiquilines que no saben ni siquiera que es lo mejor para sí mismos, entonces nos disfrazamos de paladines justicieros en nombre de la naturaleza, algo mucho más tolerable dado que la mayoría nos la representamos mentalmente como la abuelita de pañoleta celeste que aparecía en Los Pitufos.

"Quid rides? Mutato nomine, de te fabula narratur". Horatius

5.2.10

Iluminare habitacum est (parte 2)

La obra era hoy lo cual le dio unas energías que no tenía desde hace tiempo. Pero cuando se incorporó todo empezó a cambiar. La recordó y la amargura le recorrió la garganta, además sintió ese calor que pesa 2 toneladas que solo en Buenos Aires se puede encontrar, penso en como estaba cambiando el clima por estos días, se imagino sus estados de animo que también andaban medio locos en estas épocas.
Salió apurado pensando en nada, un respiro, un aire que da vida. Otro blondo y negro que lo llevo a la puerta del viejo edificio. Saludo a la portera y entró, se dio cuenta que era el primero. Se preparó y sentadito espero a que el tiempo arribara.
La obra parecía una alegoría a la amargura y la poca pasión que rondaba en el aire, era de algún distraído que escuchaba un Chicago-Deportivo Morón en alguna pequeña radio.
Otro día mas, se preguntó porque tenía que soportar su propio velatorio y para colmo que surara tantos giros. Los ojos perdidos divisaron en el enciclopédico diario del Domingo un pequeño títular sobre un suicidio que resulto ser nada mas ni nada menos que el de su profesor de teatro.
¿Lo había comentado la portera al entrar? No le era claro. Tampoco le era claro que debía hacer en esa situación, la rutina se había roto. Muchos toman la ruptura de una rutina como algo positivo, pero para este hombre significaba un caos en el orden victoriano de su vida. La Gillete le ofreció un acercamiento a su profesor que decidió por el momento rechazar. Primero había una necesidad.
Sin saber muy bien como, al abrir los ojos se encontraba frente a una iglesia. Nunca fue muy religioso pero le pareció el lugar mas adecuado para llorar a un difunto. Las grandes paredes de la parroquia le dieron una sensación de calor en el pecho. Eso no fue un llanto, escupió amargura. Pasó cuatro horas sentado en el anteúltimo banco. Ya no tenía sentido ejecutar una hipócrita retirada. Allí se quedo, allí se quedo por 4 años.
Génesis, Adán, Y vio Dios ser bueno, Enoc, Lamec, Procread y multiplicaos, y henchid la tierra; sometedla y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los ganados y sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra, Éxodo, Desierto de Farán, Ve, pues; yo estaré en tu boca y te enseñare lo que has de decir, ¿Qué es este libro?En algún momento, durante esos cuatro años, regresó a hogar, vendió todo y lo donó a la iglesia. $500. Disimuladamente los metió en el buzón de colaboraciones. Le sorprendió no sentirse mejor, le encantaba sobre todo la parte de ser el “colaborador secreto”. Pero realmente sintió como si nunca lo hubiese hecho. No quiso pelear con el sentimiento y lo olvidó pronto.