Aquí me remitiré a la tercera definición del término que da la Real Academia Española:
3. f. Defensa y protección de la naturaleza y del medio ambiente.
El medio ambiente de quien, cabría preguntarse. O en que medida somos capaces de discernir cuales acciones defienden y protegen a la naturaleza, y cuales no. ¿No somos nosotros, los humanos, producto de la naturaleza? (no se me ofendan, creyentes)
El desarrollo evolutivo de la naturaleza en determinado momento llevó a que existieran unos lagartos gigantes que devoraban todo a su paso, un día les cayó un meteorito y se esfumaron. ¿Y la naturaleza? ¿Qué? Lo mas campante…
Si un día, como prometieron y no cumplieron tantas novelas fantásticas de los 70, nos tiramo bomba nuclear a lo pavote entre todos; ¿la naturaleza va a estar mejor o peor? Tal vez tenga ganas de quedarse unos 2000 años sólo con cucarachas en su superficie, paciencia seguro le sobra. Los que vamos a estar peor, seguro, somos nosotros. Y he aquí el
quid de la cuestión: lo que llamamos “ecología”, es ni más ni menos que la defensa y protección de
NUESTRO medio ambiente, procurando la sustentabilidad de la especie humana.
Ahora bien: ¿Somos capaces de discernir cuales acciones defienden y protegen la supervivencia de nuestra especie? Los simpatizantes de Los Simpsons recordarán este genial diálogo:
Lisa: ¿Qué pasará cuando los lagartos se conviertan en una plaga?
Skinner: Soltaremos serpientes aguja chinas que matarán a todos los lagartos!
Lisa: Pero las serpientes son más peligrosas!!
Skinner: Sí, pero luego soltaremos gorilas para que acaben con todas las serpientes!
Lisa: Pero luego los gorilas serán más peligrosos que las serpientes ¿a quién soltaremos para acabarlos?
Skinner: En el invierno los gorilas se congelarán y se acabará todo.
Es un tanto inquietante reconocer que somos como chiquilines que no saben ni siquiera que es lo mejor para sí mismos, entonces nos disfrazamos de paladines justicieros en nombre de la naturaleza, algo mucho más tolerable dado que la mayoría nos la representamos mentalmente como la abuelita de pañoleta celeste que aparecía en Los Pitufos.
"Quid rides? Mutato nomine, de te fabula narratur". Horatius