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2.12.13

Random is not whatever


Traza un círculo y cava hondo. Eso dijo el maestro. Esa parece muchas veces la solución. Pero a las tres estocadas en una tierra seca y dura aparece la pregunta: ¿Qué hay más allá del círculo? ¿Qué otros círculos han trazado los demás? ¿y si sus círculos intersectan con el mío? ¿o si están muy lejos? ¿y si están exactamente del otro lado de este mundo redondo?
Se suele prestar gran admiración a aquellos que profundo llegan; pero no siempre alcanzo a entender que es lo que los diferencia de los otros, de los millones de Woyzek que nunca han agarrado una pala ni lo harán, conformándose con el polvo que el viento les echa en la cara.

El camino está en peligro de extinción, pero las estelas parecen perder sentido, se enciman unas con otras y se cancelan mutuamente. Hay un mundo lleno de colores y esperanzas, atractivo y sensual, con tanto futuro brillante por delante. Mas hay también otro mundo, tan presente y gris, repleto de porhaceres. Necesitamos no perder los puentes que los unen. El peligro es quedar atrapado en uno y morir de aburrimiento y desolación. Hay que transitarlo el camino, en una y otra dirección, y nunca olvidarse de saludar con un gesto de cabeza al paisano que marcha en la otra dirección.


26.7.11

Un hallazgo en el análisis dramático de Lazy Town



Lazy Town es una serie de televisión infantil de origen islandés, creada y protagonizada por Magnús Scheving (excampeón europeo de gimnasia). En Latinoamerica se emite por la señal Discovery Kids.
El argumento, como suele suceder en estos casos, es muy sencillo: Stephanie, la protagonista de 9 años, llega al pueblo donde su tío es Alcalde, con intenciones de quedarse cierto tiempo. Entonces descubre que allí todos los niños son muy perezosos. Ante la decepción y el aburrimiento de no poder jugar con nadie, su tío le sugiere que contacte a Sportacus, una especie de héroe de la actividad física y la comida sana.
El antagonista de Sportacus es Robbie Rotten, un adulto amante de los placeres oníricos que vive en un escondite bajo tierra. En cada capítulo, intenta mediante diversas asechanzas convertir a Lazy Town en el pueblo más perezoso del mundo.

El objetivo de este post “resurrección” es investigar en lo profundo de la trama de esta serie mediante el paradigma de la ausencia de elemento sobrante o Principio del arma de Chéjov.
Centrándonos en el primer episodio, podemos rescatar el principal dato disruptivo, aportado por el alcalde Milford: En realidad el tío de Stephanie le sugiere que contacte al Número 9, que tiempo atrás era el héroe y protector de Lazy Town. Stephanie le envia una carta pero responde Sportacus que es el Número 10, es decir su continuador. El Número 9 no aparece en los 51 episodios siguientes, tampoco se revela su identidad.

A partir de este primer interrogante, surgen otros tres datos secundarios:

1) En Lazy Town hay 4 niños sin contar a Stephanie. Nunca aparece ningún padre,
tutor o encargado. Los niños están solos. Los únicos adultos en Lazy Town además
de Sportacus son Robbie Rotten, el alcalde y su secretaria.
2) La personalidad de Robbie Rotten es francamente contradictoria. La cantidad de
esfuerzo que le demandan sus intrincados planes para volver a Lazy Town un lugar
aburrido y tranquilo, lo convierten en la persona más activa del pueblo.
3) En algunas ocasiones hasta se “entusiasma” olvidando temporalmente el fin último
de sus planes. Este rasgo se evidencia más claramente en el episodio “Rottenbeard”, en el que se divierte jugando a los piratas con los
niños y cantando “You are a pirate”. De hecho, esa es la canción que Robbie elige en el episodio que cada personaje nos cuenta su canción favorita.
4) La guarida de Robbie está plagada de objetos asombrosos y maquinarias sofisticadas como la que le permite disfrazarse de casi cualquier cosa.

La hipótesis planteada entonces es: Robbie Rotten era el Número 9

Un casi héroe como Sportacus, siempre presente a la hora de divertirse con los niños, pero que descubrió la contracara del progreso. En un pueblo pequeño y sin oportunidades, los niños activos y sanos al crecer emigran (o trabajan todo el día en alguna ciudad vecina importante). En el pueblo sólo quedan el inútil del alcalde y la alcohólica de su secretaria. El móvil en el accionar de Robbie Rotten no sería entonces la pereza, sino el temor a la soledad y la intención de retener a esta nueva generación de niños. Su bronca siempre es con Sportacus y Stephanie, los que vienen de afuera a querer cambiar las cosas (Sportacus no es de Lazy Town, sino de una isla en el Mar del Norte) y que algún día así como llegaron se irán (cosa que efectivamente ocurre con Stephanie).

A los que me llamen fumado quiero decirles que lo mismo me dijieron cuando planteé que los Pitufos eran una alegoria comunista, y al final yo tenía razón.

9.9.10

El Árbol de Teneré



Erase una vez una solitaria acacia en al medio del Sahara. 400 kilómetros a la redonda no crecía (ni crece) nada más alto que un simple yuyito. Su única compañía eran ocasionales nómadas que al pasar le daban un abracito en agradecimiento por ser punto de referencia dentro de esa monótona y gigante nada. Obviamente ninguno de estos nómadas se atrevió jamás a tocarle una ramita u hojita, las supersticiones tal vez, o las estrictas órdenes tribales colaboraron en su conservación. Sus raíces se hunden en la tierra hasta unos 36 metros de profundidad donde encuentran los preciados 2 átomos de hidrógeno junto a ese grandote de oxígeno. Cada año los azahari se reunían alrededor del árbol antes de afrontar el cruce del Teneré. Hasta que un día de 1973 un camionero borracho de oguro se la llevo puesta dándole muerte en ese mismo instante.

¿Ficción? ¿alguna fantasía narrada por un djeli? No, nada que ver:
http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81rbol_de_T%C3%A9n%C3%A9r%C3%A9