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2.10.12

letra de CVTV (Constantemente viendo televisión)

Según fuera interpretada en "El Recital" (Sala Zitarrosa 2002) por Gustavo Pena "El Príncipe"

CVTV (Constantemente viendo televisión)


CVTV (Constantemente viendo televisión)

Constantemente vindo televisión
Constantemente vindo televisión
Televisión, televisión, televisión

Alfonso es un …
Quieren que vos seas algo y algo nunca es alguien
Vos tenés entonces cosas para defender
Ellos quieren ser los dueños de tu pensamiento
Te quieren usar el cuerpo, te quieren tener…
¿Cómo?

Constantemente vindo televisión no, no, no
Constantemente vindo televisión
Televisión, televisión, televisión

Alfonso es un tipo VIP para sus amigos
Pero para me it´s not this, me quiso morder
No hay Madonnas ni Sex Pistols en Montevideo
Somos un espejo ciego, que le vas a hacer…

Constantemente vindo televisión no, no, no, no
Constantemente vindo televisión
Televisión, televisión, televisión

Deja esa abeja que no hace miel
Eso es la ausencia del amor
Entre piel y piel, sombras en el sol
Entre vos y él, o entre vos y ellos

Constantemente vindo televisión
Constantemente vindo televisión
Televisión, televisión, televisión

Nancy esconde cosas feas bajo sus perfumes
Toda esa pseudocultura tiene que caer!
Como aquel gigante de oro con los pies de barro
Mirala bien a los ojos y la vas a ver

Constantemente vindo televisión
Constantemente, constantemente

Deja esa abeja que no hace miel
Eso es la ausencia del amor
Entre piel y piel, sombras en el sol
Entre vos y él, o entre vos y ellos

Constantemente vindo televisión
Constantemente vindo televisión
Televisión, televisión, televisión


(vamos a jugar un poco)

Chau!

Créase o no, estoy posteando la letra porque buscándola en Google no la encontré (y probé de todas las formas posibles). Están los videos y los audios, pero la letra simplemente no está. Por lo tanto pido disculpas si el oído me pifió en alguna palabra.

19.11.10

La Cantina de Bernarda (Parte 4)

Parte 1
Parte 2
Parte 3

Los últimos años de los ochenta y los primeros de los noventa, fueron los de mayor popularidad para la cantina. Sanchez Tori, en cada visita que hacía a Buenos Aires, traía de visita a sus amigos artistas, muchos de los cuales al igual que Estela, seguían viniendo por su cuenta. El sitio se convirtió en parada obligada para la bohemia porteña y todos adoraban a Bernarda y Estela como a un mismo Dios, que revelaba su indómito brío en una, y al mismo tiempo su apacible hermosura en la otra.
Aunque los precios, como también los ingresos, se fueron multiplicando; el tano le tenía autorizada a Ramón cierta condescendencia para con los clientes de la primera hora. Esta holgura económica permitió que la cantina cumpliera en el barrio un rol social de cierta importancia. Las actividades, al ser realizadas de día, no contaron jamás con la presencia de Bernarda; pero a pesar de ello, la gente se sentía agradecida especialmente con ella porque percibían que, de algún modo, todo eso era posible gracias a su figura.
Todo esto fue cambiando con el correr de la década del noventa. Las políticas neoliberales, pero sobre todo la magnitud del cambio en el neocortex social, fueron generando un creciente desinterés por todo lo que ese espacio representaba. Una parte importante de la troupe que frecuentaba el lugar comenzó a ausentarse, lanzados a la búsqueda de los medios que aseguraran su subsistencia. La familia Mondragón que ya era rica, se volvió exageradamente rica; trasladando su morada a un palacete en Mónaco durante los seis mejores meses del año. Estela, a pesar de ser fuertemente hostigada para trasladarse con ellos, permaneció en Buenos Aires conviviendo con los criados, quienes de esta forma se convirtieron en guardianes que velaban por su comportamiento, aprontados para utilizar el discado directo internacional en cuanto se desviara de los cánones aceptables.
La niña de todos modos no les ocasionó mayores trastornos, pasando sus tardes leyendo y escribiendo, y por las noches asistiendo a la cantina con una actitud más distante de lo habitual. Bernarda en esta etapa comenzó un nuevo rampage de desquicio, tal vez inconcientemente buscando un equilibrio en el ambiente, tal vez concientemente intentando despertar a su amada del letargo en el que se encontraba. Lo concreto es que la mayoría de los presentes estábamos convencidos que Estelita sabía que se había escapado de su lugar en el mundo, y que inevitablemente habría de regresar allí. Y que entonces, esa marchites que proyectaba era fruto ni más ni menos del profundo entuerto con el que hacia sus adentros se debatía.
Una noche Bernarda se apareció por la residencia de Avenida Alvear. Fuera de sí, gritaba hacia la ventana de la señorita Mondragón que termine su sufrimiento, y que si era tan importante para ella que se fuera a chuparle la penca al burro con toda su familia de weones culiaos. Estela entre lágrimas solicitó al personal de seguridad que la retiraran de las inmediaciones y que por favor se ahorren el llamado a Mónaco. Alertados nosotros la noche siguiente llegamos todos temprano a la cantina para hacerle el aguante a Bernarda, que ya estaba desde primera hora de la tarde bebiendo en silencio. Intentamos que la noche transcurriera lo más rutinariamente posible, y Rubén llamó a Ricky Rovner, una especie de Johnny Tedesco más venido a menos que el propio Johnny Tedesco, para que viniera más temprano. Mas no pudimos conseguir que Bernarda se levantara de su silla, sólo bebía y lloraba, y volvía a beber. Esa noche se festejaba un cumpleaños, y pasada las diez había bastante gente que estaba ajena a la situación y se divertía de lo lindo, para tranquilidad de los dueños. Pero a eso de las doce y veinticinco, según quedaría asentado luego en los registros policiales, se apareció Estela, ostentando un atuendo que dejó inmediatamente sin aliento a la platea masculina. Entró y directamente se puso a bailar, un poco con los cumpleañeros, otro poco con nosotros, que inquietos intentábamos seguirle la corriente pero siempre atentos a la mesa de Bernarda, donde era muy fuerte comprobar que la silla que estaba vacía era la opuesta a la acostumbrada. Las alucinaciones de Estela, que estaba fuertemente dopada, provocaban sonoras carcajadas en los festejantes. Ricky alentado por la aparente algarabía, pidió más metros de cable y bajó a bailar en medio de la muchedumbre. Por algún motivo pensó que era una buena idea sacar a bailar a Estela, quien respondió la gentileza con un imponente baile sensual, con el que recorrió todo el cuerpo del señor Rovner y culminó con un apasionado beso en la boca y una evidente manoteada de bulto. De pronto fue como si una galerna azotara la totalidad de ese recodo de La Boca. Bernarda voltió varias mesas, recorriendo el espacio a pasos agigantados, los separó de un empujonazo y no escucho voz alguna, se perdió en el pasillo del fondo que daba al depósito y volvió con una botella en la mano como arma, la cual partió en la cabeza del pobre Ricky que cayó desplomado en el suelo. Eran inútiles los esfuerzos de las cinco personas que intentaban contenerla, con flexibilidad se les escapara como manteca a los que la agarraban por detrás y con una fuerza diabólica desplazaba a los que se le ponían por delate. Con la botella partida tenía la firme intención de terminar con su inesperada víctima, pero Estela ya había encontrado la faca propiedad de su padre, que había empezado a llevar consigo a partir de algún robo y en un confuso trenzamiento la abrió entera la yugular a aquel demonio chileno. La gente salía horrorizada a los gritos pidiendo ayuda, pero la ambulancia demoró una eternidad y la experiencia en primeros auxilios de los presentes era paupérrima. Junto con la ambulancia llegó la policía que encontró a Estela hecha un bollo en el suelo junto a su gran amor. Así se retiraron la última vez que pisaron el suelo de esta cantina, una en camilla, la otra del brazo de un cabo primero.
Bernarda falleció camino al hospital. La familia Mondragón retorno a la Argentina en el primer vuelo luego de ser anoticiados y, en breve, designaron al mejor abogado disponible para el caso de su hija que se resolvió en tiempo record. Estela pasó dos meses en el Pirovano dos meses de internación durante los cuales no supimos nada de ella. Luego de algunos incentivos monetarios a determinados funcionarios, fue trasladada a una clínica privada donde al poco tiempo le permitieron salidas a su casa durante los fines de semana. En ese tiempo, Estela estaba más de aquel lado que de este, recordando incesantemente a Bernarda, reviviendo cada instante que había pasado a su lado. Recordó todas las veces que habían conversado sobre el poético suicido de Lupe Vélez, acostada en una cama rodeada de flores, pero que no había salido del todo bien porque se descompuso y murió de un golpe al resbalarse con su propio vómito camino al baño. Pero Estela tenía la ventaja de conocer también la vida y muerte de la Pizarnik, y sabía que la dosis correcta para lograr su cometido eran cincuenta pastillas de Seconal, ofreciéndole ese último regalo de reunificación y perdón a su alma complementaria.
Los restos de Bernarda descansaban en una fosa común, pero cediendo tardíamente a las voluntades de su hija, consiguieron darles sepultura juntas en el panteón familiar. Allí igualmente van sólo los Mondragón, porque todo el mundo sabe que si quiere recordar a Bernarda y Estela, debe concurrir a Suarez y Necochea y dejarse hipnotizar por el aire festivo, y esa mesa con dos sillas vacías que ocupa el centro de la escena.

F I N

3.9.10

La última crisis capitalista

Leyendo a Santiago Alba Rico tengo una especie de visión apocalíptica mezclada con sueño húmedo.
Los 950 millones de hambientos avanzan deborando paredes, semáforos y estatuas.
Los 4.750 millones de pobres salen a robar todos juntitos con su abominable número como única arma.
Los 1.000 millones de desempleados se ponen todos a trabajar, en lo que les da la gana.
El 50% de la población mundial activa se sienta en ese mismo instante en el suelo exigiendo condiciones laborales adecuadas, amenzando sumarse a los 1.000 millones de nuevos trabajadores libres.
El 45% de la población mundial migra al curso de agua potable más cercano y empieza a beber hasta secar las tomas de agua corriente.
3.000 millones de personas se ponen a cagar en las calles.
113 millones de niños invadiendo las mejores escuelas de elite del mundo, enseñandole a los pibes que encuentran ahi dentro como se juega al fúbol.
875 millones de analfabetos crean su propio idioma, el segundo más hablado del mundo después del chino.
12 millones de niños se dejan de morir, salen volando y se sientan cada uno en una nube, de modo que se vuelve imposible mirar al cielo y no ver uno de ellos.
13 millones de personas adquieren superpoderes debido al deterioro del medio ambiente y al cambio climático.
16.306 especies invaden las ciudades al mejor estilo Twelve Monkeys, las más violentas se ponen a destripar humanos, otras simplemente se dejan observar en su belleza inhibiendo cualquier reacción medianamente coherente.

¿Y las 1.000 empresas multinacionales y los 2.500.000 millonarios? Ah! Esos entienden que están presenciando la última crisis capitalista, que la revolución ha triunfado del modo más inesperado y deciden regalar todo. Onda como The Giving Pledge pero en serio, sin esperar a morir.

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Un post extraño, sabrán disculpar, era esto o ponerme a cantar "el piki-piki"

26.5.10

Confusiones de unas mentes peligrosas (Bicentenary edition)

Fin de semana del bicentenario:

El domingo por la tarde, mientras me proveía de algunos víveres necesarios en Jumbo, se me acerca una simpática viejecita y me dice:

- ¡Ay! muchacho, no sé, estoy perdida. Vos sos de acá? Sos Dumbo?


En el DAH! (que no es una onomatopeya homeriana, sino el Desfile Artístico Histórico), había gente esperando desde las 16 hs aferrados a una valla. Poco a poco el espacio central de la 9 de Julio se fue desalojando, pero algunas personas se hacían los distraidos, y los policías utilizaban métodos más bien suaves para incentivarlos a abandonar el lugar (después de todo es la fiesta patria de un gobierno NAC&POP). Como ya venían los camiones y la gente no se iba, decidieron poner una segunda valla, arrinconando a esa gente entre valla y valla, y dejando a los que estaban desde las 16 unos cinco metros mas atrás.

Las protestas no se hicieron esperar. Al principio me sentí casi orgulloso de la fina reacción de mis compatriotas. Gritaban (y con mucho derecho): ¡Que se sienten!
Pero la dinámica de las masas es muy particular, se generan resonancias y reacciones en cadena, que van amplificando la amplitud de onda de la respuesta original. ¡Que los saquen! Comenzaban a gritar ya unos cuantos, mientras comenzaban los primeros insultos cruzados. De algún lugar del fondo me cayó el remate: ¡Que los maten!


Uno de los señores que personificaba a un taxista en el cuadro del tango, estaba tan metido en su papel que hasta venía hablando por celular mientras manejaba, en un claro guiño de ojo de los guionistas, insertando una crítica social respecto de nuestra mala conducta al conducir.


Cuando pasaron los anarquistas gritando sus consignas, la euforia del público era tal, que ya poco importaba el contenido histórico del desfile. Mientras ellos que eran sólo 30 gritaban: ¡ANARQUÍA! ¡ANARQUÍA!
Nosotros que eramos 2 millones gritabamos: ¡ARGENTINA! ¡ARGENTINA!
Locos de contentos, y José Ingenieros se revolcaba en su tumba.


Me pareció que a Luiz Inácio se le escapó una sonrisita socarrona al ver pasar el Siam Di Tella, que encima parece que te lo entregaban de fábrica con la puerta abollada, pero debo estar confundido.

22.3.10

Fuga del Penal de Punta Carretas

En el lugar donde hoy se asienta el moderno Shopping de Punta Carretas, funcionaba el recinto carcelario "Penal de Punta Carretas" famoso por la histórica fuga de ocho anarquistas el 18 de Marzo de 1931. Pero la historia había comenzado casi 2 años antes, con el arribo de la familia Gatti, procedente de Buenos Aires, que instala la Carbonería "El buen trato" en la calle Solano García 2529. Por supuesto, se trataba de una fachada, el nombre real de Ginno Gatti era José Baldi, quien junto con otros amigos y familiares de los presos del Penal construyen un túnel de 2x2 que recorre 50 mts a 4 metros de profundidad, perfectamente iluminado y apuntalado con maderas. Según los ingenieros de la policía era "Una obra técnicamente perfecta", por este túnel podía caminar una persona de estatura media, como si fuera poco el túnel tenía caños de ventilación al exterior y cada veinte metros había una campanilla eléctrica por la que se podían emitir señales desde la entrada.
Afuera de la Carbonería, tres autos los esperaban a los anarquistas, uno de ellos llevó a Vicente Salvador Moretti, quien era el más importante a liberar, la primer noche durmió en la casa de Germinal Reveira, en la calle Legionarios. Luego lo trasladan al Barrio Maroñas, que era más seguros. De todas formas no se mimetiza entre los vecinos y es denunciado por un canillita que sospecha de él debido a la forma inusual en que le pedía todos los días el diario: "Deme ese pasquín burgués que habla de los asaltantes".
Una vez apresado, lo llevan a la sala de la Jefatura de Policía para exponerlo como "trofeo de guerra" junto a otros anarquistas recién capturados: José Manuel "Capitán" Paz y Malvicini. La reunión convoca a toda la prensa del Río de la Plata la cual le hacia preguntas principalmente a Rosigna, quien contestaba con frases cortas, salvo cuando le preguntaron acerca de la policía ya que se refirió a ellos como "los sirvientes mal pagos de los explotadores y los burócratas del poder". Rosigna era pretendido por el gobierno argentino, el cual inmediatamente solicitó su extradición, Rosigna era conciente que en caso de viajar a Argentina, sería ejecutado en el traslado, como le había sucedido a algunos de sus colegas. En esas horas de exposición, pensó una manera de perpetuar su vida y la de sus compañeros, y que también le permita permanecer en Uruguay, decidió entonces hacerce cargo de la operación de la fuga y del robo de los automóviles, de esa manera fueron encarcelados nuevamente por seis años.
Gino Gatti/José Baldi cayó preso años más tarde en Ushuaia por otro golpe anarquista, falleció hace unos pocos años.