Si lo que anda buscando son fotos de niñitos desnudos, usted es un pedrasta y debe corregir su término de búsqueda.
Ahora sí, vamos a lo nuestro. Mi idea surge (como muchas) de uno de esos documentales de Discovery donde mostraban como unos ingenieros norteamericanos utilizaban diversos análisis dinámicos para estudiar el tráfico. De sus incontables autopistas, claro. Pero a mi me pareció mucho más interesante (y más complejo lamentablemente) el tráfico peatonal. Me imagino que a su vez hay toda una parva de ingenieros todavía más sesudos que se dedican a esto y no aparecen en Discovery. Los contratan los shopping centers y los casinos para que propongan los diseños edilicios en los que es fácil adentrarse, pero muy difícil salir. Junto con sociólogos podrían explicar algunos comportamientos muy curiosos, como por ejemplo que en determinados pasillos y peatonales, la gente mantenga el sentido de circulación automotor (por la derecha), aún en ausencia de reglamentación alguna. O por ejemplo porque hay gente que no tiene problema en cruzar por mitad de cuadra con auriculares puestos y mirando para cualquier lado, pero llega a la esquina con prioridad para cruzar y se queda esperando que doblen los autos.
Pero como no soy ingeniero ni sociólogo me lavo un poquito las manos y humildemente les traigo mi “principio de nivelación hacia abajo en la velocidad de dos cuerpos que se mueven con distinta amplitud de onda”, desarrollado en mis adolescentes tardes en las calles de parque chacabuco. Y postula lo siguiente:
Dado un cuerpo A que se mueve a una velocidad X, pero que realiza un movimiento zigzagueante u ondulatorio y, entonces tiene una velocidad final en línea recta de M < X
Considere otro cuerpo B, que viene detrás y se desplaza hacia el mismo objetivo que A (supongamos el final de la cuadra) en línea recta. Si su velocidad es Y tal que M < Y < X es muy probable que B entre en una dinámica que lo lleve a una velocidad final M, nivelando hacia abajo. Esto ocurre porque cuando B alcanza a A, éste último se ve obligado a reducir la amplitud de su onda (o zig-zag) para impedir la colisión, aumentando M a un nivel superior a Y, y entonces B es incapaz de sobrepasar a A. Se quedará caminando a un ritmo que le es incómodo hasta que el borracho, chueco o vieja imbécil que tenga adelante se le ocurra doblar en alguna bendita esquina. Yo soy B, por si no se había notado.
12.7.10
27.6.10
Inside Conversations
- ¡Iván! Qué suerte que viniste. Estamos teniendo problemas con el servidor desde la mañana.
- Sí, ya sé. Soy yo que estoy haciendo una prueba. Hay que tener el nuevo ambiente listo para el lunes.
- Jajajaja, estás jodiendo. Con todo lo que tienen que hacer va a ser imposible.
- No te creas, vengo de una reunión en la que se acordó contar con todo el apoyo del Directorio. Además hay nuevos socios, gente de poder.
- Me llegó el rumor de Duhalde. ¿Puede ser?
- Sí, estuve hablando con él. Es un tipo interesantísimo.
- ¡Dejate de joder! ¿Qué te contó? ¿de cuando era bañero en Villa Gesell?
- Bueno eso es verdad. Pero también trabajó de chofer para unos tipos pesados en las últimas de Frondizi. Parece que en Misiones había un zurdaje bastante bravo. En una manifestación muere herido de bala un tipo de esos pan de Dios, que siempre le da una mano a todo el mundo. El quilombo que se armó fue enorme. Él dice que fueron sus propios compañeros los que lo mataron, por la bala que encontraron, anda saber. El asunto es que me cuenta que lo hacen manejar una ambulancia hasta la morgue, él sin saber nada de todo esto, con dos milicos disfrazados de camilleros. Levantan el muerto y se vienen derechito para Buenos Aires, desaparecen el cuerpo, mientras los otros en el velorio esperando el cajón para armar otra manifestación.
- Pero… Eso es una locura.
- Es una enciclopedia de anécdotas. Pegada a esa, se me acordó de otra. ¿Vos sabés quien fue Federico Vattuone?
- No.
- Mirá, si lo googleas te sale que era un cana, sucesor de Vucetich en todo lo que es CSI. Pero que en la historia interna lo consideran un garca. Parece que una vuelta estaba muy complicado un oficial amigo de él, que le había pegado un tiro a un pibito. La defensa de este oficial era que un bulldog lo había agarrado al pibito y lo estaba destrozando. Cuando le quiere meter un balazo al perro, le yerra y se la da al chico.
- Puuu…
- Vattuone apoyó la versión de la defensa y lo largaron. Pero claro, a partir de ahí cada vez que había un gatillo fácil, traían a cualquier bicho muerto de hambre para que mordisquee un rato el fiambre. Y después le mandaban cartas para que los banque. Obviamente nunca se prestó para este tipo de cosas y un poco le hicieron la cruz.
- Iván… Es terrible, todas estas cosas que me contás.
- No es terrible boludo. ¿A mi sabés que me hace acordar? Cuando le mandaban cartitas a Soldán.
- ¿Qué cartitas?
- Es un mito urbano re conocido. En los ´80 había una publicidad con Silvio Soldán que decía que la Quinela y Soldán “son tu puente para la fortuna”. Y como todos los cabuleros son rapidísimos para armar fantasía, se corrió la bola que si le dejabas una nota a Silvio tirada debajo de un puente, ganabas. Mucha gente incluso ponía su dirección, y si bien, no se sabe de ninguno que haya ganado con éste método, se dice que a algunos los fueron a visitar Silvio y Silvia, que se quedaron a cenar y todo. Una especie de reyes magos tercermundistas.
- Vos me estás forreando. Dale que tengo que trabajar…
- Pero si es así. Este tipo de historias parecen increíbles pero son reales. Hay una distinción entre verosímil y verdadero. ¿Nunca escuchaste sobre Pedro Armani?
- ¿Qué es? ¿El hijo no reconocido de Giorgio?
- Lo llaman “La pesadilla del Call TV”. El tipo es abogado pero sabe de todo: Matemática, Física, Electrónica, Informática, Filosofía.
- ¿y?
- Y resulta que el tipo aparece en todos los Call TV y los gana todos.
- Pero, ¿está arreglado?
- ¡No! Tiene estudiado el programa que hace la selección automática de llamados y de alguna manera saca líneas con numeración que tengan más chances de salir. Tiene decenas de líneas tomadas. Las pone a nombre de parientes y amigos. Y de todos lados del país. Y los juegos, los saca siempre. Se conoce todos los trucos, como cuando en el fondo aparecen unas rayitas y son números romanos que tenés que tomar en cuenta para la suma. Algunos cometieron la boludez de cortarle cuando se dan cuenta que es él, y como es abogado les termina sacando más guita por los juicios que por los juegos. En lo que va del año estiman que lleva ganado unos $250.000
- Un fenómeno.
- Si, un par de veces se ha equivocado. Y los hijos de puta después se pasan todo el programa gastándolo. La conductora dice “Para vos, que en el juego anterior le erraste por uno, va este baile”. Y la conductora se pone a mover el culo. Obviamente la mina todo lo que dice se lo cantan de dirección. Y cuando salta un celular de Armani, se avisa a toda la producción para que estén atentos.
- Al final vos también tenías tus historias guardadas, como Duhalde. Che, ¿es verdad que el tipo es como el zar de la droga en Gran Buenos Aires?
¡PUM!
- Sí, ya sé. Soy yo que estoy haciendo una prueba. Hay que tener el nuevo ambiente listo para el lunes.
- Jajajaja, estás jodiendo. Con todo lo que tienen que hacer va a ser imposible.
- No te creas, vengo de una reunión en la que se acordó contar con todo el apoyo del Directorio. Además hay nuevos socios, gente de poder.
- Me llegó el rumor de Duhalde. ¿Puede ser?
- Sí, estuve hablando con él. Es un tipo interesantísimo.
- ¡Dejate de joder! ¿Qué te contó? ¿de cuando era bañero en Villa Gesell?
- Bueno eso es verdad. Pero también trabajó de chofer para unos tipos pesados en las últimas de Frondizi. Parece que en Misiones había un zurdaje bastante bravo. En una manifestación muere herido de bala un tipo de esos pan de Dios, que siempre le da una mano a todo el mundo. El quilombo que se armó fue enorme. Él dice que fueron sus propios compañeros los que lo mataron, por la bala que encontraron, anda saber. El asunto es que me cuenta que lo hacen manejar una ambulancia hasta la morgue, él sin saber nada de todo esto, con dos milicos disfrazados de camilleros. Levantan el muerto y se vienen derechito para Buenos Aires, desaparecen el cuerpo, mientras los otros en el velorio esperando el cajón para armar otra manifestación.
- Pero… Eso es una locura.
- Es una enciclopedia de anécdotas. Pegada a esa, se me acordó de otra. ¿Vos sabés quien fue Federico Vattuone?
- No.
- Mirá, si lo googleas te sale que era un cana, sucesor de Vucetich en todo lo que es CSI. Pero que en la historia interna lo consideran un garca. Parece que una vuelta estaba muy complicado un oficial amigo de él, que le había pegado un tiro a un pibito. La defensa de este oficial era que un bulldog lo había agarrado al pibito y lo estaba destrozando. Cuando le quiere meter un balazo al perro, le yerra y se la da al chico.
- Puuu…
- Vattuone apoyó la versión de la defensa y lo largaron. Pero claro, a partir de ahí cada vez que había un gatillo fácil, traían a cualquier bicho muerto de hambre para que mordisquee un rato el fiambre. Y después le mandaban cartas para que los banque. Obviamente nunca se prestó para este tipo de cosas y un poco le hicieron la cruz.
- Iván… Es terrible, todas estas cosas que me contás.
- No es terrible boludo. ¿A mi sabés que me hace acordar? Cuando le mandaban cartitas a Soldán.
- ¿Qué cartitas?
- Es un mito urbano re conocido. En los ´80 había una publicidad con Silvio Soldán que decía que la Quinela y Soldán “son tu puente para la fortuna”. Y como todos los cabuleros son rapidísimos para armar fantasía, se corrió la bola que si le dejabas una nota a Silvio tirada debajo de un puente, ganabas. Mucha gente incluso ponía su dirección, y si bien, no se sabe de ninguno que haya ganado con éste método, se dice que a algunos los fueron a visitar Silvio y Silvia, que se quedaron a cenar y todo. Una especie de reyes magos tercermundistas.
- Vos me estás forreando. Dale que tengo que trabajar…
- Pero si es así. Este tipo de historias parecen increíbles pero son reales. Hay una distinción entre verosímil y verdadero. ¿Nunca escuchaste sobre Pedro Armani?
- ¿Qué es? ¿El hijo no reconocido de Giorgio?
- Lo llaman “La pesadilla del Call TV”. El tipo es abogado pero sabe de todo: Matemática, Física, Electrónica, Informática, Filosofía.
- ¿y?
- Y resulta que el tipo aparece en todos los Call TV y los gana todos.
- Pero, ¿está arreglado?
- ¡No! Tiene estudiado el programa que hace la selección automática de llamados y de alguna manera saca líneas con numeración que tengan más chances de salir. Tiene decenas de líneas tomadas. Las pone a nombre de parientes y amigos. Y de todos lados del país. Y los juegos, los saca siempre. Se conoce todos los trucos, como cuando en el fondo aparecen unas rayitas y son números romanos que tenés que tomar en cuenta para la suma. Algunos cometieron la boludez de cortarle cuando se dan cuenta que es él, y como es abogado les termina sacando más guita por los juicios que por los juegos. En lo que va del año estiman que lleva ganado unos $250.000
- Un fenómeno.
- Si, un par de veces se ha equivocado. Y los hijos de puta después se pasan todo el programa gastándolo. La conductora dice “Para vos, que en el juego anterior le erraste por uno, va este baile”. Y la conductora se pone a mover el culo. Obviamente la mina todo lo que dice se lo cantan de dirección. Y cuando salta un celular de Armani, se avisa a toda la producción para que estén atentos.
- Al final vos también tenías tus historias guardadas, como Duhalde. Che, ¿es verdad que el tipo es como el zar de la droga en Gran Buenos Aires?
¡PUM!
25.6.10
Sherman´s Anti-Trust
La Dra. Gretel Ledo, en un supuesto "paper" discurre acerca de la confianza.
No estoy muy de acuerdo que digamos con la autora. Más bien me parece medio paparruchada. Digo "paper" porque me llegó por mail, y el adjunto incluía esa palabra y me parece que se olvidaron el "toilet".
1) El uso de encuestas, y sobre todo si son del tipo que describe ahi, parece muy inadecuado. Lo que dice un persona puede diferir mucho de lo que piensa o hace. Tal vez se podría caracterizar mejor la confianza midiendo de algún modo el uso de candados y cadenas (bicicletas, lockers, etc) o con el porcentaje de casorios que se hacen con contrato prematrimonial (en los países que existe). Por otra parte las diferencias con USA (unico país con el que compara), no parecen ser muy significativas. Sería bueno ver cuales son los gurismos para Japón o Suecia y también algún vecino latinoamericano como Brasil.
2) ¿Por otra parte, para "afianzar un país" hace falta confianza o instituciones sólidas y reglas de juego claras? Porque la confianza me suena al "Síganme, no los voy a defraudar". La frase de Maquiavelo viene al pelo. Porque justamente el escribe para el gobernante, no para el pueblo.
3) ¡Si hoy ni siquiera se cree en el sistema financiero es por una buena razón! La confianza, a ciegas, como mandato biblíco es lo que lleva a una burbuja especulativa, a la hipoteca sub-prime: No mires los números, confiá en la calificadora de riesgo.
4) Yo la confianza la tengo para mis amigos y mi familia. Que claro, también me pueden cagar, pero no importa porque en ese caso hay un lazo de amor. Con el resto hay simplemente un standard de moral en la sociedad en que uno vive; y si se quiere mejorar eso tenemos la educación, pero con ponernos a confiar de la noche a la mañana no vamos a mejorar.
5) Por último no entiendo cual es la manía con la inversión extranjera. No es maná que cae del cielo, la guita hay que devolverla muchachos, asique mejor pongamos el centro de la atención en desarrollarnos.
No estoy muy de acuerdo que digamos con la autora. Más bien me parece medio paparruchada. Digo "paper" porque me llegó por mail, y el adjunto incluía esa palabra y me parece que se olvidaron el "toilet".
1) El uso de encuestas, y sobre todo si son del tipo que describe ahi, parece muy inadecuado. Lo que dice un persona puede diferir mucho de lo que piensa o hace. Tal vez se podría caracterizar mejor la confianza midiendo de algún modo el uso de candados y cadenas (bicicletas, lockers, etc) o con el porcentaje de casorios que se hacen con contrato prematrimonial (en los países que existe). Por otra parte las diferencias con USA (unico país con el que compara), no parecen ser muy significativas. Sería bueno ver cuales son los gurismos para Japón o Suecia y también algún vecino latinoamericano como Brasil.
2) ¿Por otra parte, para "afianzar un país" hace falta confianza o instituciones sólidas y reglas de juego claras? Porque la confianza me suena al "Síganme, no los voy a defraudar". La frase de Maquiavelo viene al pelo. Porque justamente el escribe para el gobernante, no para el pueblo.
3) ¡Si hoy ni siquiera se cree en el sistema financiero es por una buena razón! La confianza, a ciegas, como mandato biblíco es lo que lleva a una burbuja especulativa, a la hipoteca sub-prime: No mires los números, confiá en la calificadora de riesgo.
4) Yo la confianza la tengo para mis amigos y mi familia. Que claro, también me pueden cagar, pero no importa porque en ese caso hay un lazo de amor. Con el resto hay simplemente un standard de moral en la sociedad en que uno vive; y si se quiere mejorar eso tenemos la educación, pero con ponernos a confiar de la noche a la mañana no vamos a mejorar.
5) Por último no entiendo cual es la manía con la inversión extranjera. No es maná que cae del cielo, la guita hay que devolverla muchachos, asique mejor pongamos el centro de la atención en desarrollarnos.
4.6.10
Fortunate Son
Esta semana, según mis cálculos, íbamos a ir con una ficción futurística pero:
1) No la termine de escribir.
2) Gadgetear el blog con un webstat trajo una consecuencia inesperada (la consecuencia esperada era confirmar que casi nadie lee esto):
Mi papá lee este blog. Su viaje a Denver, Colorado lo delató como un punto llamativamente distante del epicentro porteño. Por lo tanto tengo dos cosas para decir:
1) Perdón por olvidarme lo que me pediste el Lunes
2) Get the fuck off!
La verdad es que en una importante mayoría de los pocos blogs que sigo, he leído que en algún momento algún progenitor encuentra en la intermaraña nuestro rinconcito. Realmente no se como lo hacen. Evidentemente pasan mucho más tiempo hueveando con la PC de lo que nosotros pensábamos.
Poniendo en autos a los que engancharon tarde la novela: a mi viejo, que era aparentemente un tipo de pocas palabras, le dio desde hace un tiempo por escribir. Y nos manda a todos por mail lo que escribe. Incluida mi vieja, de quién se separó hace menos de un año. Por decisión unilateral de él. De todos modos esto es meramente anecdótico. Lo importante aquí es que este vendría a ser otro detalle más de los infinitos en los que nos parecemos (entre los cuales está hundirnos en una profunda depresión durante el invierno). Y yo no sé si a él la coincidencia lo pondrá orgulloso. Yo odio cada vez que encuentro otra cosa más en la que nos parecemos. Y ya que como dije, nos parecemos en muchísimas cosas, eso se refleja que en un punto me odio a mi mismo. Lo cual es una forma bien pedorra de vivir.
Y nomás para ser justos quiero declarar que también tengo muchas cosas en las que me parezco a mi vieja, y también las odio. O sea lo único que me gusta de mi, son los pocos, poquísimos destellos de pensamiento en los que no me parezco a ninguno de los dos. Son traumas de un niño que no tuvo adolescencia, que le vamos a hacer.
Ah! y si hay un pobre ñato en Denver que no me conoce pero me lee, y se ligó este post sin comerla ni beberla, van las disculpas del caso. Y todo esto habrá sido al pedo. Lo cual no nos impide despedirnos bien arriba, cantando juntos:
1) No la termine de escribir.
2) Gadgetear el blog con un webstat trajo una consecuencia inesperada (la consecuencia esperada era confirmar que casi nadie lee esto):
Mi papá lee este blog. Su viaje a Denver, Colorado lo delató como un punto llamativamente distante del epicentro porteño. Por lo tanto tengo dos cosas para decir:
1) Perdón por olvidarme lo que me pediste el Lunes
2) Get the fuck off!
La verdad es que en una importante mayoría de los pocos blogs que sigo, he leído que en algún momento algún progenitor encuentra en la intermaraña nuestro rinconcito. Realmente no se como lo hacen. Evidentemente pasan mucho más tiempo hueveando con la PC de lo que nosotros pensábamos.
Poniendo en autos a los que engancharon tarde la novela: a mi viejo, que era aparentemente un tipo de pocas palabras, le dio desde hace un tiempo por escribir. Y nos manda a todos por mail lo que escribe. Incluida mi vieja, de quién se separó hace menos de un año. Por decisión unilateral de él. De todos modos esto es meramente anecdótico. Lo importante aquí es que este vendría a ser otro detalle más de los infinitos en los que nos parecemos (entre los cuales está hundirnos en una profunda depresión durante el invierno). Y yo no sé si a él la coincidencia lo pondrá orgulloso. Yo odio cada vez que encuentro otra cosa más en la que nos parecemos. Y ya que como dije, nos parecemos en muchísimas cosas, eso se refleja que en un punto me odio a mi mismo. Lo cual es una forma bien pedorra de vivir.
Y nomás para ser justos quiero declarar que también tengo muchas cosas en las que me parezco a mi vieja, y también las odio. O sea lo único que me gusta de mi, son los pocos, poquísimos destellos de pensamiento en los que no me parezco a ninguno de los dos. Son traumas de un niño que no tuvo adolescencia, que le vamos a hacer.
Ah! y si hay un pobre ñato en Denver que no me conoce pero me lee, y se ligó este post sin comerla ni beberla, van las disculpas del caso. Y todo esto habrá sido al pedo. Lo cual no nos impide despedirnos bien arriba, cantando juntos:
It ain't me, it ain't me; I ain't no fortunate son
26.5.10
Confusiones de unas mentes peligrosas (Bicentenary edition)
Fin de semana del bicentenario:
El domingo por la tarde, mientras me proveía de algunos víveres necesarios en Jumbo, se me acerca una simpática viejecita y me dice:
- ¡Ay! muchacho, no sé, estoy perdida. Vos sos de acá? Sos Dumbo?
En el DAH! (que no es una onomatopeya homeriana, sino el Desfile Artístico Histórico), había gente esperando desde las 16 hs aferrados a una valla. Poco a poco el espacio central de la 9 de Julio se fue desalojando, pero algunas personas se hacían los distraidos, y los policías utilizaban métodos más bien suaves para incentivarlos a abandonar el lugar (después de todo es la fiesta patria de un gobierno NAC&POP). Como ya venían los camiones y la gente no se iba, decidieron poner una segunda valla, arrinconando a esa gente entre valla y valla, y dejando a los que estaban desde las 16 unos cinco metros mas atrás.
Las protestas no se hicieron esperar. Al principio me sentí casi orgulloso de la fina reacción de mis compatriotas. Gritaban (y con mucho derecho): ¡Que se sienten!
Pero la dinámica de las masas es muy particular, se generan resonancias y reacciones en cadena, que van amplificando la amplitud de onda de la respuesta original. ¡Que los saquen! Comenzaban a gritar ya unos cuantos, mientras comenzaban los primeros insultos cruzados. De algún lugar del fondo me cayó el remate: ¡Que los maten!
Uno de los señores que personificaba a un taxista en el cuadro del tango, estaba tan metido en su papel que hasta venía hablando por celular mientras manejaba, en un claro guiño de ojo de los guionistas, insertando una crítica social respecto de nuestra mala conducta al conducir.
Cuando pasaron los anarquistas gritando sus consignas, la euforia del público era tal, que ya poco importaba el contenido histórico del desfile. Mientras ellos que eran sólo 30 gritaban: ¡ANARQUÍA! ¡ANARQUÍA!
Nosotros que eramos 2 millones gritabamos: ¡ARGENTINA! ¡ARGENTINA!
Locos de contentos, y José Ingenieros se revolcaba en su tumba.
Me pareció que a Luiz Inácio se le escapó una sonrisita socarrona al ver pasar el Siam Di Tella, que encima parece que te lo entregaban de fábrica con la puerta abollada, pero debo estar confundido.
El domingo por la tarde, mientras me proveía de algunos víveres necesarios en Jumbo, se me acerca una simpática viejecita y me dice:
- ¡Ay! muchacho, no sé, estoy perdida. Vos sos de acá? Sos Dumbo?
En el DAH! (que no es una onomatopeya homeriana, sino el Desfile Artístico Histórico), había gente esperando desde las 16 hs aferrados a una valla. Poco a poco el espacio central de la 9 de Julio se fue desalojando, pero algunas personas se hacían los distraidos, y los policías utilizaban métodos más bien suaves para incentivarlos a abandonar el lugar (después de todo es la fiesta patria de un gobierno NAC&POP). Como ya venían los camiones y la gente no se iba, decidieron poner una segunda valla, arrinconando a esa gente entre valla y valla, y dejando a los que estaban desde las 16 unos cinco metros mas atrás.
Las protestas no se hicieron esperar. Al principio me sentí casi orgulloso de la fina reacción de mis compatriotas. Gritaban (y con mucho derecho): ¡Que se sienten!
Pero la dinámica de las masas es muy particular, se generan resonancias y reacciones en cadena, que van amplificando la amplitud de onda de la respuesta original. ¡Que los saquen! Comenzaban a gritar ya unos cuantos, mientras comenzaban los primeros insultos cruzados. De algún lugar del fondo me cayó el remate: ¡Que los maten!
Uno de los señores que personificaba a un taxista en el cuadro del tango, estaba tan metido en su papel que hasta venía hablando por celular mientras manejaba, en un claro guiño de ojo de los guionistas, insertando una crítica social respecto de nuestra mala conducta al conducir.
Cuando pasaron los anarquistas gritando sus consignas, la euforia del público era tal, que ya poco importaba el contenido histórico del desfile. Mientras ellos que eran sólo 30 gritaban: ¡ANARQUÍA! ¡ANARQUÍA!
Nosotros que eramos 2 millones gritabamos: ¡ARGENTINA! ¡ARGENTINA!
Locos de contentos, y José Ingenieros se revolcaba en su tumba.
Me pareció que a Luiz Inácio se le escapó una sonrisita socarrona al ver pasar el Siam Di Tella, que encima parece que te lo entregaban de fábrica con la puerta abollada, pero debo estar confundido.
19.5.10
Más vale pájaro en mano
Mamá Gorrión cubre a su pichón bajo su ala y le susurra:
-- ¿Ves aquellas palomas como se acercan a la mano de quien les da de comer? ¿Ves como comen contentas y se ponen rechonchas de maíz pisingallo? Y en su visión cortoplazista tienen razón en evaluar que ese humano es inofensivo y no tiene intenciones de lastimarlas. Pero no son capaces de notar que es ese contacto obsceno el que les propina el aborrecimiento humano. Y las matan, las envenenan, las patean, las espantan, les ponen pinches para que no puedan sentarse y otras maldades que te contaré cuando seas mayor.
Nosotras las paseriformes, vivimos de lo que cae al piso, no llegamos a pesar 40 gramos, y sin embargo logramos sobrevivir en virtualmente todo asentamiento humano desde hace siglos. Porque jamas, pero JAMAS, por más bondadoso que parezca y efectivamente sea el humano, lo dejamos que se acerque. Volamos fuera de alcance y una vez que el alimento está a distancia suficiente, si estamos de buen humor, los dejamos que nos observen a la lejos. De otro modo, no pasaría mucho hasta que notasen los detalles: los plieges en nuestras patas, la aberrante densidad de fotoreceptores en nuestros ojos, la asimetría en nuestro plumaje. Entonces, si nos ponen en una jaula, nos morimos. HAY que morirse. Porque el vínculo mantiene la especie. Y la especie es más importante que el ejemplar. Porque el amor es esa fuerza que destila de la tensión que se genera entre dos cuerpos, a la distancia.
-- Sí mamá.
-- ¿Ves aquellas palomas como se acercan a la mano de quien les da de comer? ¿Ves como comen contentas y se ponen rechonchas de maíz pisingallo? Y en su visión cortoplazista tienen razón en evaluar que ese humano es inofensivo y no tiene intenciones de lastimarlas. Pero no son capaces de notar que es ese contacto obsceno el que les propina el aborrecimiento humano. Y las matan, las envenenan, las patean, las espantan, les ponen pinches para que no puedan sentarse y otras maldades que te contaré cuando seas mayor.
Nosotras las paseriformes, vivimos de lo que cae al piso, no llegamos a pesar 40 gramos, y sin embargo logramos sobrevivir en virtualmente todo asentamiento humano desde hace siglos. Porque jamas, pero JAMAS, por más bondadoso que parezca y efectivamente sea el humano, lo dejamos que se acerque. Volamos fuera de alcance y una vez que el alimento está a distancia suficiente, si estamos de buen humor, los dejamos que nos observen a la lejos. De otro modo, no pasaría mucho hasta que notasen los detalles: los plieges en nuestras patas, la aberrante densidad de fotoreceptores en nuestros ojos, la asimetría en nuestro plumaje. Entonces, si nos ponen en una jaula, nos morimos. HAY que morirse. Porque el vínculo mantiene la especie. Y la especie es más importante que el ejemplar. Porque el amor es esa fuerza que destila de la tensión que se genera entre dos cuerpos, a la distancia.
-- Sí mamá.
11.5.10
La cantina de Bernarda (Parte 2)
Parte 1
Otro destacado cliente, que frecuentaba la cantina por los 80, fue Sánchez Tori, un famoso escritor, muy querido por todos. Se sentaba sólo toda la noche, pero en lugar de escribir, como esperábamos que hiciese, se ponía a dibujar en su cuaderno. Nos pintaba a todos y después, a veces, nos regalaba los dibujos firmados. Por su supuesto, la más dibujada siempre fue Bernarda.
Un día Sánchez Tori apareció con una amiga, Estela Mondragón, que era una piba de alta alcurnia. Todavía conservaba algunos rasgos adolescentes y vestía un marcado estilo años 20. Bernarda se puso insoportable ese día, bebió el doble de lo habitual, y al bailar abusó constantemente de su paso favorito: una mano arriba-la otra a la ingle-movimiento pélvico. Constantemente recorría la periferia de la pista de baile, azuzando al público presente. La conmoción fue aún mayor cuando fue evidente que toda la concurrencia respondía ávida al estímulo de Bernarda, excepto ellos dos, que tomaban café en su mesa, charlando tranquilamente como dentro de una burbuja. Una vez hubo averiguado el nombre de “esa pendeja que se parece a Dolores del Río”, comenzó a lanzarles improperios. Los que le correspondían a él giraban básicamente en torno al argumento de “gordo fracasado manitas de manteca”. De ella tenía menos información, pero aún así se las arregló para inventar un juego de palabras combinando su nombre y su aparente reputación intachable; “Telita de Nylon” le decía, por lo incogible, se entiende. Asimismo buscaba apoyo en la muchachada, y entre todos hablaban de ella, llamándola “la argentinita”. Es extraño como todos repetíamos ese apodo incongruente. A pesar de que la única no-argentina era Bernarda, en cuanto Estela ponía un pie en la Cantina, a todos nos envolvía una especie de manto de hermandad latinoamericana, y entonces su apodo pasaba a ser perfectamente lógico.
De todos modos, Estela siguió visitándonos, y al tiempo ya venía solita. El “gordo fracasado” empezó a editar en inglés y se mudó a Londres. Poco a poco se fue ganando el cariño de todos. Y en general pasó a ser una más. Y digo en general porque para Bernarda no fue así. Si bien parecía ignorarla, todo el tiempo tenía la atención en ella, y podía decir donde estaba ella entre la muchedumbre, aún teniéndola de espaldas o después de haberla perdido de vista.
Finalmente un miércoles, cuando ya quedábamos pocos, Estela se levantó de su silla, tomó a Bernarda de la mano y se la llevó al salón continuo que sólo se utiliza los fines de semana. Rubén, el encargado, terminó de despachar a todo el mundo pero no se atrevió a asomar cabeza. Se fumó tres cigarrillos más en la puerta y después se fue a su casa sin cerrar. Ese día técnicamente La Cantina de Bernarda estuvo abierta toda la noche.
Otro destacado cliente, que frecuentaba la cantina por los 80, fue Sánchez Tori, un famoso escritor, muy querido por todos. Se sentaba sólo toda la noche, pero en lugar de escribir, como esperábamos que hiciese, se ponía a dibujar en su cuaderno. Nos pintaba a todos y después, a veces, nos regalaba los dibujos firmados. Por su supuesto, la más dibujada siempre fue Bernarda.
Un día Sánchez Tori apareció con una amiga, Estela Mondragón, que era una piba de alta alcurnia. Todavía conservaba algunos rasgos adolescentes y vestía un marcado estilo años 20. Bernarda se puso insoportable ese día, bebió el doble de lo habitual, y al bailar abusó constantemente de su paso favorito: una mano arriba-la otra a la ingle-movimiento pélvico. Constantemente recorría la periferia de la pista de baile, azuzando al público presente. La conmoción fue aún mayor cuando fue evidente que toda la concurrencia respondía ávida al estímulo de Bernarda, excepto ellos dos, que tomaban café en su mesa, charlando tranquilamente como dentro de una burbuja. Una vez hubo averiguado el nombre de “esa pendeja que se parece a Dolores del Río”, comenzó a lanzarles improperios. Los que le correspondían a él giraban básicamente en torno al argumento de “gordo fracasado manitas de manteca”. De ella tenía menos información, pero aún así se las arregló para inventar un juego de palabras combinando su nombre y su aparente reputación intachable; “Telita de Nylon” le decía, por lo incogible, se entiende. Asimismo buscaba apoyo en la muchachada, y entre todos hablaban de ella, llamándola “la argentinita”. Es extraño como todos repetíamos ese apodo incongruente. A pesar de que la única no-argentina era Bernarda, en cuanto Estela ponía un pie en la Cantina, a todos nos envolvía una especie de manto de hermandad latinoamericana, y entonces su apodo pasaba a ser perfectamente lógico.
De todos modos, Estela siguió visitándonos, y al tiempo ya venía solita. El “gordo fracasado” empezó a editar en inglés y se mudó a Londres. Poco a poco se fue ganando el cariño de todos. Y en general pasó a ser una más. Y digo en general porque para Bernarda no fue así. Si bien parecía ignorarla, todo el tiempo tenía la atención en ella, y podía decir donde estaba ella entre la muchedumbre, aún teniéndola de espaldas o después de haberla perdido de vista.
Finalmente un miércoles, cuando ya quedábamos pocos, Estela se levantó de su silla, tomó a Bernarda de la mano y se la llevó al salón continuo que sólo se utiliza los fines de semana. Rubén, el encargado, terminó de despachar a todo el mundo pero no se atrevió a asomar cabeza. Se fumó tres cigarrillos más en la puerta y después se fue a su casa sin cerrar. Ese día técnicamente La Cantina de Bernarda estuvo abierta toda la noche.
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